Sukunahikona

Sukunahikona, dios diminuto de la mitología japonesa, representa la curación y magia en el sintoísmo antiguo

Sukunahikona es uno de los dioses más fascinantes de la mitología japonesa, una deidad diminuta pero extraordinariamente poderosa cuyo dominio abarca la curación, la medicina y las artes mágicas. Originario de las antiguas tradiciones sintoístas recogidas en textos como el Kojiki y el Nihon Shoki, este pequeño gran dios desempeñó un papel crucial en la creación y ordenamiento del mundo japonés. Su colaboración con Okuninushi en la formación de la nación y la civilización lo convierte en una figura central de la mitología nipona, aunque a menudo es eclipsado por otras deidades más conocidas en Occidente.

Índice de contenidos
  1. Resumen rápido
  2. Datos básicos
  3. ¿Quién es Sukunahikona?
  4. Origen y etimología
  5. Apariencia y atributos
  6. Mitos y leyendas
  7. Simbolismo y significado
  8. Relaciones con otros seres
  9. Influencia cultural y legado
  10. Curiosidades

Resumen rápido

Sukunahikona es una deidad de la mitología sintoísta japonesa conocida por su pequeña estatura pero inmensa sabiduría y poder. Dios de la curación, la medicina y la magia, colaboró estrechamente con el dios Okuninushi para crear las leyes fundamentales del mundo y establecer las bases de la civilización japonesa. Su importancia radica en representar que la verdadera grandeza no depende del tamaño físico, sino del conocimiento y la capacidad de influir positivamente en el mundo.

Datos básicos

  • Nombre: Sukunahikona (少彦名), literalmente "pequeño principesco nombre" o "pequeño dios del nombre ilustre"
  • Cultura: Mitología japonesa (tradición sintoísta)
  • Tipo de ser: Kami (divinidad sintoísta)
  • Dominio: Curación, medicina, magia, agricultura, comercio y artesanía
  • Símbolos: Su pequeña estatura, plantas medicinales, rayos de luz, el poder curativo
  • Padre: Kamimusubi (uno de los dioses creadores primordiales)
  • Aliado principal: Okuninushi (el gran dios de la tierra)
  • Equivalencias: En algunas tradiciones, comparado con figuras de otras mitologías que representan la sabiduría en forma diminuta o la magia sanadora

¿Quién es Sukunahikona?

Sukunahikona es una deidad fundamental en la cosmología sintoísta japonesa, cuya importancia ha sido reconocida durante miles de años. Su nombre en japonés, escrito con caracteres que significan "pequeño" e "ilustre", encapsula perfectamente su naturaleza dual: una figura física diminuta pero de importancia cosmológica inmensa. A diferencia de muchas deidades que representan fuerzas cósmicas abstractas, Sukunahikona es un dios profundamente conectado con las necesidades prácticas de la humanidad: la salud, el bienestar y el conocimiento esotérico.

Lo que distingue a Sukunahikona de otras deidades japonesas es su carácter único como portador de sabiduría práctica. Mientras que dioses como Izanagi e Izanami fueron los primeros creadores que dieron forma al archipiélago japonés, fue Sukunahikona quien enseñó a los dioses y a los humanos cómo vivir adecuadamente en ese mundo creado. Su papel es el del sabio consejero, el maestro de los secretos ocultos, el sanador que trae alivio a la enfermedad y el mago que manipula las fuerzas invisibles del universo.

En la jerarquía divina shintoísta, Sukunahikona ocupa un lugar especial. No es uno de los dioses creadores primordiales, pero su influencia en la civilización humana es prácticamente tan importante. Los especialistas en mitología japonesa lo consideran un dios de transición: aquello que conecta el mundo divino con las necesidades concretas de los mortales. Muchos santuarios shintoístas en Japón están dedicados a él, especialmente aquellos enfocados en la curación de enfermedades, la medicina tradicional y el bienestar comunitario.

Origen y etimología

El origen de Sukunahikona se encuentra en las más antiguas fuentes mitológicas japonesas. Según el Kojiki, uno de los textos más sagrados del shintoísmo, nació de manera peculiar: fue hijo de Kamimusubi, uno de los cinco dioses primordiales creadores del universo. Sin embargo, las circunstancias de su nacimiento fueron extraordinarias. Se dice que nació de forma espontánea, pequeño como una semilla o como un dedal, lo que ya anticipaba su tamaño adulto diminuto pero su poder desproporcionado.

La etimología de su nombre es profundamente significativa. Sukunahikona se compone de caracteres que literalmente significan "pequeño" (sukuna) y "principesco" o "de nombre ilustre" (hikona). Algunos eruditos interpretan que el nombre completo evoca la idea de "aquel que es pequeño en forma pero grande en autoridad", lo que resume perfectamente la esencia de esta deidad. Este contraste entre tamaño físico e importancia espiritual es central en la comprensión de Sukunahikona en la tradición japonesa.

En el Nihon Shoki, el segundo texto fundacional del shintoísmo, se amplía la narrativa de Sukunahikona con detalles adicionales sobre su origen celestial. Ambos textos coinciden en que provenía de Takamagahara, el reino divino celestial donde residen los kami más poderosos. Su descenso a la tierra fue intencional: fue enviado para ayudar en la gobernanza y organización del mundo mortal, trayendo consigo los conocimientos de medicina, agricultura y artes mágicas que serían fundamentales para el desarrollo de la civilización.

La figura de Sukunahikona también está conectada con conceptos importantes del pensamiento japonés antiguo. Su asociación con lo pequeño pero poderoso refleja la apreciación estética y filosófica japonesa por la simpleza, la elegancia y la efectividad concentrada. Esta idea permea múltiples aspectos de la cultura japonesa, desde el arte del bonsái hasta la poesía del haiku, mostrando que los mitos no son simples historias, sino expresiones de valores culturales profundos.

Apariencia y atributos

La apariencia física de Sukunahikona es quizás su característica más distintiva. Contrario a la mayoría de los kami que pueden asumir formas variadas, Sukunahikona es consistentemente descrito como un ser extraordinariamente pequeño. Las fuentes antiguas lo describen como no más grande que un dedo índice o un dedal, un tamaño que parece imposible para una deidad de tanto poder. Sin embargo, en la cosmovisión japonesa, esta pequeñez no es una limitación sino una característica especial que le confiere ventajas únicas.

A pesar de su diminuto tamaño físico, Sukunahikona posee una presencia radiante y luminosa. En las representaciones tradicionales, a menudo se le retrata rodeado de una suave luz o resplandor que indica su naturaleza divina. Sus rasgos son descritos como delicados pero intensos, con ojos brillantes que reflejan su profunda sabiduría. Cuando viaja o actúa en el mundo, frecuentemente se le representa llevando consigo plantas medicinales, símbolos de su dominio sobre la curación.

Los atributos iconográficos de Sukunahikona son ricos y variados. En primer lugar, está su diminuto tamaño, que se ha convertido en el símbolo más reconocible de su identidad divina. Este tamaño es frecuentemente contrastado en las narrativas con la estatura normal de otros dioses, lo que enfatiza su naturaleza única. En segundo lugar, está su asociación con plantas medicinales, hierbas aromáticas y remedios naturales. En muchas representaciones, lleva consigo frascos de medicina, extractos de plantas o símbolos botánicos que representan su dominio sobre la farmacología divina.

Otro atributo fundamental de Sukunahikona es su capacidad para manipular el ki, la energía vital que según la cosmovisión japonesa fluye a través de todos los seres vivos. Esta capacidad lo vincula con las tradiciones mágicas y chamánicas, posicionándolo como un maestro de lo oculto. Algunas fuentes tradicionales le atribuyen la capacidad de volverse invisible o de cambiar de forma, aunque esta última habilidad es menos enfatizada que en otros kami. Su poder mágico es representado simbólicamente a través de rayos, centros de energía y elementos luminosos.

Mitos y leyendas

El descenso de Sukunahikona a la tierra

Según las narrativas recogidas en el Kojiki, el descenso de Sukunahikona del reino celestial de Takamagahara marca el inicio de su rol activo en la formación del mundo. Aunque fue concebido en el cielo, Sukunahikona no permaneció en el reino divino pasivamente. Su llegada a la tierra fue acompañada de circunstancias dramáticas: se dice que llegó navegando en una pequeñísima vaina de nuez o en un diminuto barco que flotaba sobre las aguas primordiales. Esta imagen poética enfatiza tanto su minúsculo tamaño como su capacidad para surcar los mares y conquistar territorios que le superaban enormemente en escala.

Al llegar a tierra, Sukunahikona inicialmente se encontró en una situación vulnerable. Su pequeñez, que sería su mayor fortaleza, inicialmente fue motivo de tribulación. Algunas versiones del mito narran que fue atacado por diversos kami menores o criaturas del mundo natural. Sin embargo, su ingenio y sabiduría le permitieron superar estos obstáculos. En varias ocasiones, según las tradiciones, utilizó sus poderes mágicos para confundir a sus atacantes o negoció acuerdos beneficiosos usando su inteligencia.

El encuentro con Okuninushi: nacimiento de una alianza divina

El momento más decisivo en la narrativa de Sukunahikona es su encuentro con Okuninushi, el gran dios de la tierra. Este encuentro es presentado en las antiguas fuentes como un punto de quiebre cósmico. Okuninushi era entonces la principal deidad gobernante de la tierra japonesa, pero enfrentaba innumerables desafíos y amenazas. Cuando Sukunahikona llegó a su dominio, inicialmente hubo incertidumbre sobre las intenciones del pequeño visitante.

Sin embargo, lo que comenzó como un encuentro potencialmente amenazante se transformó en una de las amistades más significativas de la mitología japonesa. Algunos relatos indican que Okuninushi sanó a Sukunahikona cuando estaba enfermo o en peligro, ganándose la gratitud eterna del pequeño dios. En respuesta, Sukunahikona ofreció sus servicios y su vasto conocimiento al gobernador de la tierra. Juntos, formaron un equipo dinámico: Okuninushi proporcionaba la autoridad y la fuerza gobernante, mientras que Sukunahikona aportaba la sabiduría técnica y el conocimiento esotérico.

Esta alianza fue extraordinariamente productiva. Los dos dioses trabajaron en conjunto para organizar la tierra, establecer leyes justas y crear sistemas que permitieran a los humanos prosperar. Sukunahikona enseñó técnicas de cultivo agrícola, métodos de curación médica, procedimientos rituales y artes mágicas. Muchos especialistas en mitología japonesa consideran que esta colaboración representa simbólicamente el equilibrio entre el poder político (representado por Okuninushi) y la sabiduría técnica y espiritual (representada por Sukunahikona).

Las enseñanzas: medicina, magia y agricultura

Una de las razones por las que Sukunahikona es tan venerado en la mitología y la religión japonesa es su papel como maestro de artes esenciales para la civilización. El Kojiki y el Nihon Shoki dedican considerable atención a las diversas disciplinas que Sukunahikona enseñó a dioses y humanos. En primer lugar, su instrucción en medicina fue revolucionaria. Reveló conocimientos sobre plantas medicinales, técnicas de diagnóstico, métodos de preparación de remedios y rituales curativos que transformaron la capacidad de la humanidad para tratar enfermedades.

Las enseñanzas médicas de Sukunahikona no eran simplemente empíricas. Estaban imbuidas de un profundo entendimiento de la relación entre el cuerpo físico, el espíritu y las fuerzas cósmicas. Según la tradición, enseñó que la verdadera curación requería no solo el tratamiento de síntomas, sino la restauración del equilibrio entre el individuo y el universo. Esta filosofía holística de la medicina ha influido profundamente en las prácticas de curación japonesas, incluyendo sistemas como el herbalismo tradicional y el shiatsu.

Además de la medicina, Sukunahikona fue maestro de magia y artes ocultas. Se le acredita el descubrimiento y perfeccionamiento de técnicas para manipular el ki y comunicarse con entidades espirituales. Sus enseñanzas en magia no eran destructivas, sino protectoras y constructivas. Enseñó cómo utilizar la energía mágica para repeler el mal, bendecir emprendimientos y crear armonía entre fuerzas opuestas. El conocimiento mágico de Sukunahikona se convirtió en la base de muchas tradiciones chamánicas y rituales sintoístas.

En tercer lugar, Sukunahikona es famoso por sus enseñanzas en agricultura. Reveló técnicas de cultivo, métodos de irrigación, estrategias de rotación de cosechas y conocimiento sobre cuándo plantar según los ciclos lunares. En una sociedad fundamentalmente agrícola como la del antiguo Japón, estas enseñanzas fueron de valor incalculable. La capacidad de producir alimentos de manera confiable y abundante fue un factor determinante en la supervivencia y prosperidad de la civilización japonesa.

La partida de Sukunahikona: misterio y especulación

Un aspecto enigmático de la mitología de Sukunahikona es la narrativa de su partida del mundo. Según algunas versiones de las antiguas fuentes, después de completar su misión en la tierra y de enseñar a los dioses y humanos, Sukunahikona decidió partir hacia el reino espiritual o hacia una dimensión alternativa. Las razones exactas de su partida varían según la versión del mito: algunos relatos sugieren que fue una partida planeada después de completar su tarea, mientras que otros implican que fue expulsado o que eligió retirarse voluntariamente.

Una versión particular del mito, recogida en ciertas tradiciones, sugiere que Sukunahikona viajó hacia el oeste en busca de nuevas tierras donde pudiera continuar su trabajo. Esta narrativa tiene paralelos con historias de otras culturas sobre sabios que viajan en busca de conocimiento. El destino exacto de Sukunahikona después de su partida es materia de debate entre los estudiosos de la mitología japonesa. Algunos textos afirman que se convirtió en una deidad de un reino alternativo, otros sugieren que ascendió a un plano más alto de existencia espiritual.

Lo interesante es que, a pesar de su partida, la influencia de Sukunahikona no disminuyó. En cambio, su ausencia física fue reinterpretada como una transformación espiritual. Los creyentes de las religiones sintoístas consideran que aunque Sukunahikona ya no camina físicamente entre los mortales, su espíritu continúa presente, disponible para ser invocado a través de rituales y devociones. Esta transformación de una presencia física a una espiritual es un elemento recurrente en muchas mitologías, donde los héroes o deidades se convierten en fuerzas o influencias invisibles pero permanentes.

Simbolismo y significado

El simbolismo de Sukunahikona es profundo y multifacético, atravesando múltiples niveles de interpretación. En el nivel más obvio, su pequeñez física es un símbolo de humildad y de la idea de que la verdadera grandeza no se mide por el tamaño o la apariencia externa. En una sociedad donde la jerarquía y el estatus eran (y siguen siendo) importantes, la elevación de un pequeño dios a una posición de gran influencia representa una inversión de las expectativas convencionales. Esta inversión comunica una verdad profunda: que la sabiduría, la bondad y el impacto positivo son más valiosos que la fuerza bruta o la dominación física.

Sukunahikona también simboliza la curación y la transformación. Su dominio sobre la medicina representa la capacidad de transformar el sufrimiento en bienestar, la enfermedad en salud. Esta función transformadora se extiende más allá del cuerpo físico. En un sentido espiritual, Sukunahikona representa la capacidad de sanar heridas emocionales, equilibrar fuerzas opuestas y restaurar la armonía donde existe el caos. Sus enseñanzas sobre medicina holística reflejan una comprensión de que la verdadera curación requiere integración de múltiples aspectos de la existencia.

El simbolismo de Sukunahikona también está conectado con el conocimiento oculto y la magia. En la tradición japonesa, como en muchas culturas, la magia representa el poder de manifestar la intención a través de la comprensión de leyes ocultas del universo. Sukunahikona, como maestro de magia, simboliza la capacidad de comprender y trabajar con fuerzas invisibles. Esta función lo posiciona como un puente entre el mundo visible y el invisible, entre lo conocido y lo misterioso.

Hay también un simbolismo importante relacionado con la colaboración y el complementarismo. La partnership entre Sukunahikona y Okuninushi no es jerárquica: ambos dioses son necesarios y aportan sus propias contribuciones únicas. Esto simboliza la idea de que el éxito requiere la combinación de múltiples tipos de conocimiento y habilidades. En la cultura japonesa, donde el concepto de wa (armonía) es central, esta colaboración entre Sukunahikona y Okuninushi es un modelo de cómo las diferencias pueden ser complementarias en lugar de conflictivas.

Finalmente, Sukunahikona simboliza la perseverancia y la adaptabilidad. A pesar de su tamaño diminuto, que inicialmente parecería ser una desventaja catastrófica, logra no solo sobrevivir sino prosperar e influir profundamente en el destino de civilizaciones enteras. Esta narrativa es inspiradora para cualquiera que se sienta abrumado por circunstancias externas, recordando que la inteligencia, la determinación y la sabiduría pueden superar limitaciones que parecen insuperables.

Relaciones con otros seres

Sukunahikona y Okuninushi: la alianza arquetípica

La relación entre Sukunahikona y Okuninushi es el eje central de la mitología de Sukunahikona. A diferencia de muchas relaciones en la mitología que están marcadas por el conflicto o la rivalidad, la de estos dos dioses es fundamentalmente colaborativa y armoniosa. Okuninushi es conocido como el "Dios de los Grandes Lugares", un kami poderoso pero que se beneficia enormemente del conocimiento y la sabiduría de Sukunahikona. Donde Okuninushi posee autoridad gobernante y capacidad para imponer orden, Sukunahikona aporta el entendimiento técnico de cómo mantener esa civilización próspera.

Las diferencias entre estos dos dioses son complementarias. Okuninushi es representado como una figura grande, imponente y física, mientras que Sukunahikona es diminuto pero intelectualmente formidable. Esta diferencia de tamaño es frecuentemente retratada en el arte tradicional como un símbolo visual de sus roles distintos. Juntos, simbolizan la idea de que el poder absoluto requiere sabiduría, y que la sabiduría sin poder para implementarla es estéril. El mito del encuentro y colaboración entre estos dos dioses ofrece un modelo de liderazgo equilibrado que ha influido en las concepciones políticas y sociales japonesas durante milenios.

Sukunahikona y Kamimusubi: la relación padre-hijo

Kamimusubi, el padre de Sukunahikona, es uno de los dioses creadores primordiales en la mitología sintoísta. Su relación con Sukunahikona es menos prominente en los textos antiguos en comparación con la relación entre Sukunahikona y Okuninushi, pero es igualmente significativa. Kamimusubi representa las fuerzas creativas primarias del universo, mientras que Sukunahikona representa la aplicación específica de esa fuerza creativa en el dominio de la medicina, la magia y la curación. En este sentido, Sukunahikona es una manifestación más específica y práctica de las capacidades generales de creación que posee su padre.

La relación entre padre e hijo también ilustra un principio importante: que el potencial heredado debe ser desarrollado y expresado a través de acciones específicas. Kamimusubi otorgó a Sukunahikona sus capacidades innatas, pero fue el propio Sukunahikona quien las refinó, las enseñó a otros y las aplicó para transformar el mundo. Esta distinción entre potencial y actualización es importante en la comprensión de la mitología japonesa y en la filosofía que la subyace.

Sukunahikona y Izanagi: la generación de dioses

Izanagi e Izanami son los primeros dioses creadores en la mitología sintoísta, responsables de la creación del archipiélago japonés mismo. Aunque Sukunahikona no es directamente un descendiente de esta pareja primordial (es hijo de Kamimusubi), su rol debe entenderse en el contexto de la cosmología que Izanagi e Izanami establecieron. Mientras que Izanagi e Izanami crearon la tierra física, fue Sukunahikona quien enseñó cómo civilizar esa tierra, cómo utilizarla productivamente y cómo los seres vivos pueden vivir en armonía dentro de ella.

En esta jerarquía mitológica, existe un orden lógico: primero, los dioses primordiales crean la materia bruta del universo; luego, dioses como Sukunahikona y Okuninushi organizan esa materia en sistemas coherentes y funcionales que permiten la vida civilizada. Sukunahikona, en este esquema, es tanto un producto de la creación de Izanagi como un agente de organización dentro de ese universo creado.

Sukunahikona comparado con dioses chamánicos de otras culturas

Aunque Sukunahikona es único en el contexto de la mitología japonesa, su función como maestro de magia, curación y artes ocultas lo pone en paralelo con figuras chamánicas o mágicas en otras tradiciones mitológicas. Por ejemplo, en las mitologías nórdicas, figuras como Odin tienen un papel similar como maestros de magia y conocimiento oculto. Sin embargo, mientras que Odin obtiene su magia a través de sacrificios y pruebas arduas, Sukunahikona parece haber poseído su sabiduría de manera innata, como un regalo de su origen divino.

En comparación con figuras de la mitología griega, Sukunahikona se asemeja a Asclepio en su dominio sobre la medicina, pero difiere en que Asclepio es frecuentemente castigado por sus capacidades sobrenaturales de curación, mientras que Sukunahikona es honrado y revenerado. Esta diferencia refleja valores culturales distintos: mientras que la tradición griega tiende a ver la transgresión de límites como problemática, la tradición japonesa tiende a ver la sabiduría aplicada constructivamente como digna de celebración. Estas comparaciones transculturales revelan tanto las características únicas de Sukunahikona como los arquetipos universales que comparte con otras tradiciones mitológicas.

Influencia cultural y legado

El legado de Sukunahikona en la cultura japonesa es profundo y persistente. Aunque en el contexto de la mitología global puede no ser tan conocido como figuras como Amaterasu o el Buda, en Japón su influencia es palpable en múltiples dimensiones de la vida religiosa, cultural y social. Desde tiempos antiguos hasta la era contemporánea, Sukunahikona ha sido una figura de veneración y reverencia, especialmente entre aquellos involucrados en profesiones relacionadas con la curación y el bienestar.

En el ámbito religioso shintoísta, Sukunahikona es honrado en numerosos santuarios dedicados a su culto. Aunque el más famoso puede ser el Izumo Taisha, que está asociado con Okuninushi, existen santuarios específicamente dedicados a Sukunahikona en varias regiones de Japón. Estos santuarios funcionan como centros de devoción donde los creyentes acuden para solicitar bendiciones de curación, protección en negocios comerciales (otra área bajo su patronazgo) y guía espiritual. Los rituales y festivales celebrados en estos santuarios mantienen viva la memoria y la veneración de Sukunahikona en la conciencia religiosa japonesa contemporánea.

En la medicina tradicional japonesa, el legado de Sukunahikona es indirecto pero significativo. Aunque él es una figura mitológica, los principios de medicina holística, el énfasis en las plantas medicinales y la comprensión de la salud como equilibrio energético que se atribuyen a su enseñanza han conformado la práctica de sistemas como el Kampo (medicina herbal japonesa) y otras tradiciones curativas. Los practicantes de estos sistemas a menudo hacen referencia al legado de sabiduría que Sukunahikona supuestamente transmitió, vinculando sus prácticas contemporáneas con una genealogía mitológica antigua.

La presencia de Sukunahikona en el arte tradicional japonés es considerable. Ha sido tema de innumerables representaciones en pintura, escultura, cerámica y otros medios artísticos. Sus representaciones frecuentemente lo muestran acompañado por Okuninushi, enfatizando la importancia de su colaboración. Las artes visuales han servido como medio para mantener viva su imagen y para comunicar su significado simbólico a nuevas generaciones de japoneses. El contraste visual entre su diminuto tamaño y su importancia divina es especialmente apreciado en la estética tradicional japonesa, que valora la simplicidad y la elegancia concentrada.

En la literatura clásica y las tradiciones narrativas japonesas, Sukunahikona aparece como personaje en numerosas obras, desde las antiguas fuentes del Kojiki y el Nihon Shoki hasta reinterpretaciones literarias posteriores. Estas apariciones han mantenido la figura de Sukunahikona en la conciencia cultural, permitiendo que nuevas generaciones conozcan sus historias y reflexionen sobre su significado. Aunque algunas de estas adaptaciones posteriores pueden tomar libertades creativas con la narrativa mitológica original, todas comparten el reconocimiento de Sukunahikona como una figura importante en el patrimonio cultural japonés.

El legado de Sukunahikona se extiende también a la filosofía práctica y a los valores que se transmiten en la sociedad japonesa. Su ejemplo de cómo un ser diminuto puede lograr cosas extraordinarias a través de la inteligencia y la determinación ha inspirado a generaciones de japoneses a no desanimarse por las limitaciones externas aparentes. En un nivel más amplio, su colaboración con Okuninushi ofrece un modelo de cómo diferentes tipos de liderazgo y expertise pueden trabajar juntos para el bien común, un mensaje que sigue siendo relevante en las organizaciones y en la sociedad contemporánea.

Curiosidades

  • Se dice que Sukunahikona era tan pequeño que podía viajar montado en un pájaro o en una vaina de nuez flotante, lo que lo hace uno de los dioses más minúsculos de cualquier mitología mundial.
  • Algunos relatos indican que Sukunahikona tenía el poder de volverse invisible o de cambiar temporalmente de ta

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