Namazu

Namazu el pez gato gigante de la mitología japonesa causante de terremotos, criatura legendaria del folclore nipón

Namazu es una de las criaturas más fascinantes y temidas de la mitología japonesa: un colosal pez gato que habita en las profundidades bajo las islas del archipiélago nipón y que, según la tradición, es responsable de los terremotos que sacuden periódicamente al país. Esta criatura mitológica no solo explica un fenómeno natural que ha moldeado profundamente la historia y cultura de Japón, sino que representa también las fuerzas incontrolables de la naturaleza y la eterna lucha entre el orden y el caos. A lo largo de los siglos, Namazu ha trascendido el ámbito religioso para convertirse en protagonista del arte popular, la educación, y la identidad cultural japonesa contemporánea.

Índice de contenidos
  1. Resumen rápido
  2. Datos básicos
  3. ¿Quién es Namazu?
  4. Origen y etimología
  5. Apariencia y atributos
  6. Mitos y leyendas
  7. Simbolismo y significado
  8. Relaciones con otros seres
  9. Influencia cultural y legado
  10. Curiosidades
  11. Preguntas frecuentes sobre Namazu

Resumen rápido

Namazu es una criatura mitológica japonesa que toma la forma de un pez gato gigantesco, responsable según las creencias shinto de provocar los terremotos mediante sus movimientos bajo tierra. Es mantenido bajo control por el dios Kashima mediante una piedra mágica llamada Kaname-ishi, y representa el equilibrio delicado entre las fuerzas destructivas de la naturaleza y el control divino que evita la catástrofe total.

Datos básicos

  • Nombre: Namazu (鯰), también conocido como Onamazu en algunas tradiciones
  • Cultura: Mitología japonesa, tradición Shinto
  • Tipo de ser: Criatura mitológica, espíritu kami
  • Dominio: Terremotos, fuerzas sísmicas, caos natural
  • Apariencia: Pez gato colosal con proporciones sobrenaturales
  • Hábitat: Bajo las islas de Japón, en las profundidades del barro y sedimento
  • Guardián/Controlador: Kashima, deidad shinto que lo mantiene bajo control
  • Artefacto asociado: Kaname-ishi (piedra de anclaje mágica)
  • Equivalencias: Jörmungandr (serpiente del caos nórdica), Tiamat (dragón primordial babilónico)

¿Quién es Namazu?

Namazu es una de las entidades más significativas de la mitología japonesa, aunque su naturaleza es fundamentalmente diferente a la de dioses o deidades convencionales. Se trata de una criatura primordial, un espíritu kami de naturaleza destructiva que personifica las fuerzas sísmicas y telúricas que han aterrorizado a Japón durante milenios. A diferencia de muchas deidades shinto que poseen aspectos tanto benéficos como malevolentes, Namazu es generalmente percibido como una amenaza constante, un poder caótico que debe ser contenido más que venerado.

La importancia cultural de Namazu radica en que ofrece una explicación mitológica para uno de los fenómenos naturales más devastadores que experimenta Japón: los terremotos. En una región donde los sismos son frecuentes e impredecibles, la narrativa de Namazu proporcionaba a las comunidades antiguas una estructura narrativa para comprender y procesar psicológicamente estas catástrofes. No se trata simplemente de una causa física, sino de un ser consciente cuyo comportamiento puede ser, en cierto grado, predecible o influenciable a través de rituales y la intervención divina.

En la tradición shinto, Namazu no es completamente malvado. Su existencia es parte del orden cósmico, y su contención es responsabilidad del dios Kashima, quien usa la piedra sagrada Kaname-ishi para mantenerlo bajo tierra. Esta relación entre vigilante y amenaza refleja una comprensión sofisticada de que el mundo contiene fuerzas que no pueden ser eliminadas, solo controladas y respetadas. Cuando Kashima se distrae o debilita su vigilancia, Namazu se agita, trayendo devastación. Este mito encapsula la vulnerabilidad humana frente a la naturaleza y la importancia de mantener cierto equilibrio entre la civilización y las fuerzas naturales salvajes.

Origen y etimología

El término "Namazu" (鯰) en japonés se refiere específicamente al pez gato (siluro), un pez de agua dulce común en ríos y lagos de Japón y el este de Asia. La elección de este animal particular no es casual: el pez gato es conocido por ser sensible a cambios en la presión atmosférica y las vibraciones del agua, comportamientos que en la antigüedad podrían haber parecido premonitorios o conectados con eventos sísmicos. Algunos estudiosos de mitología comparada sugieren que las observaciones de pánico animal antes de los terremotos pudo haber inspirado la leyenda de que un pez gato gigante era la causa de estos eventos.

La leyenda de Namazu tiene raíces profundas en la tradición shinto, cuyas creencias sobre kami (espíritus divinos) permiten que fuerzas naturales sean personificadas como entidades conscientes. El shinto no distingue claramente entre lo divino y lo natural: montañas, ríos, tormentas y terremotos pueden ser todos kami. En este contexto, Namazu es un kami de naturaleza particularmente poderosa y destructiva, cuyo dominio es la energía sísmica acumulada bajo tierra.

Aunque es difícil precisar cuándo exactamente surgió la leyenda de Namazu en su forma completa, la narrativa ya estaba bien establecida durante el período Edo (1603-1868), cuando se volvió especialmente prominente en el arte y la cultura popular. Es probable que la historia tenga orígenes más antiguos en las tradiciones orales y textos religiosos shinto, pero fue durante la Era Edo cuando Namazu se convirtió en un fenómeno cultural masivo, especialmente después de terremotos destructivos que inspiraban nuevas representaciones artísticas y narrativas.

Algunos registros históricos sugieren que referencias a una criatura similar causante de terremotos existían en épocas anteriores, posiblemente en textos budistas e hinduistas que influenciaron el pensamiento japonés. Sin embargo, la forma específicamente japonesa de Namazu como pez gato controlado por Kashima parece ser una elaboración característicamente shinto que combinaba elementos de mitología más antigua con la comprensión local de la geografía y los fenómenos sísmicos.

Apariencia y atributos

Namazu es invariablemente representado como un pez gato de proporciones colosales, mucho más grande que cualquier criatura viva conocida. Su tamaño se describe frecuentemente como comparable al de las propias islas de Japón, o al menos lo suficientemente grande como para extenderse bajo vastas regiones geográficas. Su cuerpo es el de un siluro o pez gato, con la forma alargada y flexible característica de estos peces, cubierto de piel viscosa. Algunos textos describen su tamaño como tan descomunal que cuando se mueve bajo tierra, todo el terreno es agitado, causando los terremotos que sienten los humanos en la superficie.

En las representaciones artísticas del período Edo, particularmente en las uke-e (grabados populares de madera), Namazu se muestra con características que van desde lo completamente zoológico hasta lo antropomórfico. A veces aparece como un pez gato puro, otras veces se le dan características humanas como brazos, piernas o expresiones faciales exageradas. Estas variaciones reflejan el propósito de las obras: mientras que las representaciones más "pisciformes" enfatizaban la naturaleza ajena y primordial de la criatura, las versiones más humanizadas permitían un comentario social, mostrando a Namazu siendo castigado, atado o humillado por ciudadanos enojados.

El rasgo más distintivo de Namazu es su poder: la capacidad de causar terremotos masivos mediante sus movimientos. Este poder no requiere intención malévola aparente; es simplemente el resultado inevitable de su tamaño y fuerza. Cuando Namazu se mueve en su prisión subterránea, la tierra tiembla. Cuando lucha contra sus restricciones, se produce un terremoto devastador. Este atributo lo convierte en una personificación viva de la energía sísmica, un cuerpo físico dado a las fuerzas geológicas abstractas.

Namazu posee también una conexión especial con el barro y los sedimentos bajo tierra. Se dice que habita específicamente en el barro que yace bajo las islas japonesas, lo que lo aísla de los humanos pero también lo mantiene en contacto directo con las fuerzas geológicas. Su barro es a la vez su prisión y su dominio natural, el medio en el que existe de manera más completa y poderosa.

Mitos y leyendas

El mito fundamental: Namazu bajo tierra y Kashima el guardián

El relato central que rodea a Namazu es relativamente simple en su estructura pero profundo en sus implicaciones. Según la tradición shinto, Namazu habita en las profundidades bajo el archipiélago japonés, un ser enorme y caótico que, si fuera liberado, causaría una destrucción incalculable. Para evitar este desastre apocalíptico, el dios Kashima (también conocido en algunas tradiciones como Takeminakata o una deidad de la tierra) mantiene a Namazu bajo control usando una piedra mágica sagrada llamada Kaname-ishi (真根石), que significa literalmente "piedra de anclaje" o "piedra raíz".

Esta piedra no es una simple roca física, sino un objeto sagrado de poder divino, quizás más un anclaje espiritual que material. Kashima debe mantener vigilancia constante, ya que cualquier debilitamiento de su concentración o descuido momentáneo permite que Namazu se agite bajo tierra. Cuando esto sucede, aunque sea brevemente, ocurren los terremotos: movimientos sísmicos que van desde temblores leves hasta devastadores sismos que destruyen ciudades enteras y cobran miles de vidas.

Esta narrativa es particularmente sofisticada porque no presenta el mundo como completamente ordenado ni completamente caótico. El orden no es la ausencia de caos, sino su contención activa. La vigilancia de Kashima es constante y vigilante, pero nunca perfecta. Los terremotos ocurren periódicamente, no porque Kashima fracase completamente, sino porque su atención inevitablemente flaquea, o porque Namazu es simplemente demasiado poderoso para ser controlado indefinidamente. Esta es una visión del mundo muy diferente a la de culturas que imaginan un cosmos completamente ordenado o completamente regido por un dios todopoderoso.

Los terremotos como manifestación del movimiento de Namazu

Una de las funciones más importantes del mito de Namazu es proporcionar una explicación narrativa para los terremotos que afligen a Japón. Dado que el archipiélago japonés se encuentra en el Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de alta actividad sísmica y volcánica, los terremotos no son infrecuentes. Para los antiguos japoneses sin comprensión de la tectónica de placas, estos eventos naturales podían parecer completamente aleatorios y aterradores.

El mito de Namazu ofrece una explicación que, aunque no es científica, proporciona un cierto grado de previsibilidad narrativa. Los terremotos no son eventos puramente al azar, sino el resultado del comportamiento de una criatura viva, consciente. Y si esta criatura es controlada por una deidad, entonces teóricamente hay formas de influir en su comportamiento: a través de la oración, el ritual, o la propiciación del kami de Namazu.

Además, esta explicación mitológica permite a las comunidades procesar psicológicamente la experiencia del terremoto. En lugar de ser víctimas pasivas de fuerzas ciegas e incomprensibles, los humanos pueden imaginarse a sí mismos en una relación compleja con una entidad consciente. Pueden rezar, realizar rituales, hacer ofrendas, y participar activamente en la negociación con Namazu y Kashima para mantener la estabilidad.

El gran terremoto de 1855 y la explosión de arte popular sobre Namazu

Aunque el mito de Namazu era antiguo, adquirió una relevancia particularmente intensa después del terremoto de 1855 (algunos registros lo sitúan en 1854, aunque 1855 es más comúnmente aceptado), conocido como el "Ansei Great Earthquake", que golpeó la región de Edo (la actual Tokio) y causó una devastación masiva. Este terremoto fue uno de los más destructivos en la historia de Japón, causando miles de muertes y destruyendo innumerables estructuras.

Tras este desastre, la figura de Namazu explota en la cultura visual japonesa. Artistas crean miles de uke-e (grabados en madera de colores vivos y distribución masiva) que representan a Namazu en nuevas y a menudo satíricas o cómicas formas. En estas obras, el pez gato aparece siendo aplastado, atado con gruesas cuerdas, castigado por ciudadanos, o subyugado por Kashima. Estas imágenes servían múltiples propósitos simultáneamente: eran comentario político y social sobre la tragedia, eran catarsis colectiva que permitía a las personas expresar rabia e impotencia de manera simbólica, y funcionaban también como talismanes apotropaicos (protectores contra el mal) que se creía podían ayudar a prevenir futuros desastres.

La explosión de arte de Namazu en el período Edo tardío demuestra la profundidad con la que esta criatura mitológica se había integrado en la psique colectiva japonesa. No era simplemente un mito lejano de épocas antiguas, sino un símbolo vivo y palpitante que ayudaba a las personas a procesar la realidad contemporánea de vivir en una tierra susceptible a terremotos devastadores.

Variaciones regionales y narrativas locales

Aunque el mito fundamental de Namazu es relativamente consistente a través de Japón, existen variaciones regionales interesantes. Algunas comunidades locales, particularmente en regiones propensas a terremotos, tenían sus propias historias específicas sobre Namazu. En algunas tradiciones, no hay un único Namazu gigante bajo todas las islas, sino múltiples peces gatos de tamaño colosal bajo diferentes regiones, cada uno controlado por su propio kami guardián.

En otras narraciones, Namazu no está completamente bajo el control de Kashima, sino que existe en un estado de tensión perpetua. La batalla cósmica entre Kashima y Namazu no es completa, sino una lucha eterna donde ninguno puede vencer completamente. Los terremotos son literalmente los momentos en que Namazu logra ganar ventaja momentáneamente, sacudiendo el suelo antes de ser contenido nuevamente.

Algunas variantes más modernas del mito sugieren que Kashima no controla únicamente a Namazu, sino que hay otros kami asociados con la contención del pez gato. Esta pluralización refleja la naturaleza descentralizada del shinto, donde no existe una única estructura de poder jerárquica, sino una compleja red de kami relacionados en diversas maneras.

Simbolismo y significado

Namazu funciona en múltiples niveles simbólicos simultáneamente, lo que explica su perdurable relevancia cultural a través de más de un milenio. A nivel más obvio, Namazu es un símbolo de las fuerzas destructivas de la naturaleza: fuerzas que no pueden ser eliminadas, solo respetadas y, cuando es posible, controladas. En una región donde la naturaleza es frecuentemente destructiva, Namazu representa el equilibrio necesario entre la civilización humana y un entorno natural que no puede ser completamente domesticado.

A un nivel más profundo, Namazu simboliza lo imprevisible y lo incontrolable en la existencia humana. No es solo sobre terremotos literales, sino sobre la realidad de que los eventos cataclísmicos pueden ocurrir sin advertencia, que el suelo bajo nuestros pies puede no ser tan sólido como parece. Esta es una metáfora poderosa para cualquier tipo de ruptura de la estabilidad: pérdida, enfermedad, cambio social repentino, o crisis personal.

En el contexto del pensamiento shinto, Namazu también representa un aspecto crucial del concepto de kami: que incluso las fuerzas destructivas tienen una dimensión espiritual y deben ser respetadas como parte del orden cósmico. El shinto no ve la naturaleza como intrínsecamente malvada; ve toda manifestación natural como una expresión de lo divino. Namazu, aunque destructivo, es kami, es sagrado, es parte del tejido del universo.

El mito de Kashima controlando a Namazu también tiene implicaciones políticas y sociales. Puede interpretarse como una narrativa que justifica la necesidad de autoridad y orden para contener fuerzas caóticas. La vigilancia de Kashima es constante, laboriosa, y necesaria para el bienestar de todos. Esta interpretación ha sido usada a veces para legitimar estructuras de poder y la necesidad de liderazgo fuerte, aunque también puede ser leída de maneras más anarquistas como una advertencia sobre cuán frágil es el orden que intentamos mantener.

En épocas más modernas, Namazu ha adquirido significados ecológicos. Algunos pensadores y artistas contemporáneos ven a Namazu como una metáfora de la naturaleza en rebelión contra la explotación humana. El pez gato que causa terremotos se convierte en la respuesta de un planeta sobrecargado, la represalia de la naturaleza contra la interferencia humana excesiva. Esta interpretación refleja preocupaciones modernas sobre cambio climático, deforestación, y contaminación.

Relaciones con otros seres

Namazu y Kashima: el guardián y su carga

La relación entre Namazu y Kashima es la más importante en la mitología de Namazu. Kashima es una deidad shinto de la tierra y la agricultura, responsable de proteger a Japón de desastres naturales. En algunos relatos, Kashima es específicamente una deidad del norte, vinculada a la región de Kashima en la prefectura de Ibaraki. La relación entre Kashima y Namazu no es simplemente la de enemigos irreconciliables, sino la de dos fuerzas que deben coexistir de manera tensa pero estable.

Kashima representa el orden, la protección divina, la vigilancia constante. Namazu representa el caos, la destrucción potencial, la energía incontrolada. Juntos forman un símbolo del equilibrio cósmico japonés: no es la victoria completa del bien sobre el mal, sino un arreglo precario donde el mal es contenido pero no eliminado. Este es un aspecto muy distintivo de la mitología japonesa en comparación con tradiciones religiosas donde existe un dualismo más claro entre luz y oscuridad.

Algunos estudiosos han interpretado la relación Kashima-Namazu como una metáfora de la relación entre el consciente y el inconsciente, el yo controlador y los impulsos primordiales. Kashima debe permanecer siempre vigilante porque no puede permitirse bajar la guardia; si lo hace, sus responsabilidades se desmoronen. Esta es una carga que Kashima ha soportado durante milenios, una vigilancia eterna que define su existencia.

Namazu y otros kami de desastres naturales

En el contexto más amplio del shinto, Namazu no es el único kami asociado con desastres naturales. Existen otros espíritus vinculados a fenómenos como erupciones volcánicas, tsunamis, tifones e inundaciones. Sin embargo, Namazu es único en que tiene una narrativa tan elaborada y un guardián tan específico asignado a su contención.

Algunos kami de desastres naturales son más neutrales en su carácter; simplemente son las expresiones naturales de procesos geológicos o meteorológicos. Namazu, en cambio, es activamente contenido, lo que sugiere que se lo percibe como particularmente peligroso o problemático. Mientras que otros desastres pueden ocurrir con relativa regularidad como parte del curso normal de la naturaleza, los terremotos causados por Namazu son vistos como especialmente amenazantes porque provienen de una fuente volitiva, consciente.

Namazu comparado con criaturas cósmicas de otras mitologías

Existen paralelos interesantes entre Namazu y otros seres mitológicos en culturas distintas que representan fuerzas caóticas o primordiales contenidas. La serpiente Jörmungandr de la mitología nórdica, por ejemplo, es otra criatura colosal atada y controlada para evitar el Ragnarök (el fin del mundo). Ambas son fuerzas destructivas cuyos movimientos amenazan la estabilidad cósmica, y ambas están bajo algún tipo de restricción mágica.

De manera similar, Tiamat en la mitología babilónica es una fuerza caótica primordial (representada como un dragón) que debe ser vencida y contenida. Sin embargo, a diferencia de Jörmungandr o Namazu, Tiamat es finalmente derrotada y su cuerpo es usado para crear el mundo. Namazu, por el contrario, no puede ser vencido permanentemente; solo contened.

La diferencia fundamental es que mientras que otras tradiciones mitológicas tienden a presentar el caos como algo que debe ser completamente vencido para que el orden prospere, el shinto presenta una visión donde el caos es contenido pero permanente, donde el vigilancia debe ser eterna. Esto refleja una diferencia filosófica profunda entre culturas: la aceptación japonesa de la impermanencia y la incertidumbre como aspectos fundamentales de la existencia.

Influencia cultural y legado

El legado de Namazu en la cultura japonesa es extraordinariamente profundo y perdurable. Aunque la era moderna ha traído comprensión científica de la tectónica de placas, los sismos, y la predicción sísmica, Namazu no ha desaparecido de la conciencia cultural japonesa. En cambio, ha evolucionado, adaptándose a nuevos contextos mientras mantiene su esencia mitológica fundamental.

En la era Meiji y posterior, cuando Japón se modernizaba rápidamente y adoptaba tecnología occidental, Namazu apareció en contextos nuevos. Los grabados satíricos de Namazu evolucionaron hacia otros medios de expresión cultural. La figura del pez gato ha aparecido consistentemente en la cultura popular japonesa: desde publicaciones educativas sobre seguridad sísmica hasta representaciones en manga, anime, videojuegos, y otras formas contemporáneas de arte y entretenimiento.

En educación, Namazu se ha utilizado como herramienta pedagógica para enseñar a niños y adultos sobre terremotos, cómo prepararse para ellos, y cómo responder durante y después de un evento sísmico. Paradójicamente, la desmitificación educativa no ha eliminado la presencia cultural de Namazu, sino que ha permitido que coexistan simultáneamente la comprensión científica y la narrativa mitológica. Los japoneses pueden entender perfectamente cómo funcionan las placas tectónicas mientras mantienen un reconocimiento cultural de Namazu como símbolo de esas mismas fuerzas.

Después de grandes terremotos en la historia reciente de Japón, como el Gran Terremoto de Kanto de 1923 o el Gran Terremoto del Este de Japón de 2011, Namazu ha reaparecido en la expresión artística y cultural de nuevas maneras. No como un retorno a la creencia literal en el pez gato, sino como un símbolo que ayuda a las comunidades a procesar el trauma y afirmar su resiliencia colectiva. Namazu se convierte así en un puente entre la comprensión antigua y moderna del mundo, entre la sabiduría mitológica y el conocimiento científico.

La presencia de Namazu también se ha expandido más allá de Japón. En comunidades de diáspora japonesa alrededor del mundo, Namazu mantiene un lugar en la identidad cultural. Además, académicos, artistas e interesados en mitología comparada en todo el mundo han desarrollado interés en la figura de Namazu como ejemplo de cómo las culturas crean narrativas para comprender y coexistir con fenómenos naturales peligrosos.

Curiosidades

  • El terremoto de 1855 en Edo fue tan devastador que inspiró más de 200 diferentes uke-e (grabados populares) sobre Namazu en solo unos meses, lo que demuestra la velocidad con la que el mito fue adaptado a nuevos contextos culturales.
  • En algunas representaciones artísticas del período Edo, Namazu aparece siendo castigado por ciudadanos ordinarios, una forma de catarsis colectiva donde los afectados por el terremoto expresaban su rabia contra la criatura mitológica.
  • La piedra Kaname-ishi (piedra de anclaje) es tan importante en el mito que algunas locaciones en Japón reclaman tener la "verdadera" Kaname-ishi, similar a cómo diferentes lugares religiosos reclaman reliquias sagradas.
  • Los peces gato reales fueron observados a veces comportarse de manera inusual antes de terremotos, lo que algunos creen pudo haber inspirado originalmente la leyenda de Namazu, ya que estos peces son sensibles a cambios en la presión atmosférica.
  • Namazu ha aparecido en videojuegos japoneses modernos, mangá y anime, demostrando que la criatura mitológica tiene relevancia continua en la cultura pop contemporánea, no solo como referencia histórica sino como personaje vivo en narrativas actuales.
  • El mito de Namazu es uno de los pocos ejemplos donde un símbolo mitológico de desastre natural no es ni un dios todopoderoso ni un monstruo que debe ser destruido, sino una criatura que simplemente debe ser vivida con y contenida.
  • En algunas interpretaciones modernas, Namazu ha sido recontextualizado como una metáfora ambiental, representando la "ira de la naturaleza" contra la explotación ecológica humana.
  • La palabra Onamazu (大鯰) literalmente significa "gran pez gato", con el prefijo "o-" denotando algo de tamaño o importancia excepcional, enfatizando la magnitud sobrenatural de la criatura.

Preguntas frecuentes sobre Namazu

¿Namazu realmente causa terremotos según la creencia shinto?

Sí, en la tradición shinto clásica, se creía que Namazu era responsable directo de los terremotos. Cuando el pez gato se movía bajo tierra, causaba terremotos en la superficie. Sin embargo, es importante entender que esta no era una explicación científica sino religiosa y narrativa. Los shinto modernos entienden la geología mientras mantienen respeto por Namazu como símbolo cultural y espiritual de las fuerzas sísmicas.

¿Quién es Kashima y por qué controla a Namazu?

Kashima es una deidad shinto responsable de la tierra y la protección de Japón. Controla a Namazu usando la piedra sagrada Kaname-ishi para mantener al pez gato bajo tierra y evitar desastres. Kashima es el guardián eterno, cuya vigilancia constante es lo que previene que Namazu cause una devastación total. Esta relación representa el delicado equilibrio entre fuerzas caóticas y control divino.

¿Por qué se eligió específicamente un pez gato para representar esta criatura mitológica?

El pez gato (siluro) fue elegido probablemente porque estos peces son sensibles a cambios ambientales sutiles, particularmente a vibraciones y cambios en la presión del agua. En la antigüedad, antes de que existiera instrumentación científica, los cambios de comportamiento animal antes de terremotos pudo haber parecido premonitorio, llevando a la asociación entre el pez gato y los sismos. El pez gato también es un animal silencioso y subterráneo

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