Sobek

Sobek es uno de los dioses más fascinantes e intimidantes del antiguo Egipto, encarnado generalmente como un cocodrilo o como una figura híbrida de hombre con cabeza de reptil. Su culto, profundamente enraizado en la civilización del valle del Nilo, refleja la relación compleja que los antiguos egipcios mantenían con el río que sustentaba su existencia: a la vez fuente de vida y amenaza mortal. A través de miles de años, este dios ha permanecido como símbolo de poder, fertilidad y las fuerzas salvajes de la naturaleza que no podían ser completamente domesticadas.
Resumen rápido
Sobek fue un dios importante en el panteón egipcio, adorado como deidad del agua, la fertilidad y la protección desde épocas predinásticas. Representado como cocodrilo u hombre con cabeza cocodriliana, encarnaba tanto el peligro del Nilo como su capacidad fertilizadora. Su culto se concentró en ciudades como Fayum y Kom Ombo, donde se le veneraba para asegurar la protección contra los cocodrilos reales y para invocar la prosperidad agrícola que el río proporcionaba.
Datos básicos
- Nombre: Sobek (también Sebek, Suchos en griego)
- Cultura: Mitología del antiguo Egipto
- Tipo de ser: Dios de rango medio-alto en el panteón egipcio
- Dominio: Agua, río Nilo, fertilidad, protección, poder y fiereza
- Símbolos: Cocodrilo, doble corona (pschent), cetro heka, loto, papiro, amuleto sa
- Consorte: Según algunas tradiciones, Taweret (la hipopótamo protectora del parto) o, en contextos posteriores, otras diosas vinculadas con la fecundidad
- Hijos: Khonsu (en algunas versiones, aunque este también era hijo de Thoth o Ra) según ciertos relatos
- Equivalencias: Suchos (nombre helenizado); fusionado frecuentemente con Ra para formar Sobek-Ra; asociado indirectamente con Seth en su aspecto caótico
¿Quién es Sobek?
Sobek es una de las deidades más peculiares del sistema religioso egipcio, pues representa la paradoja fundamental de la naturaleza: la creación y la destrucción simultáneas. A diferencia de otros dioses egiccios que podían ser categorizados claramente como benevolentes o malevolentes, Sobek ocupaba un territorio ambiguo. Los antiguos egipcios lo veneraban no porque fuera exclusivamente bondadoso, sino porque era poderoso, y ese poder necesitaba ser canalizado, apaciguado y aprovechado.
Como dios del Nilo, Sobek personificaba las aguas del río más importante de la civilización egipcia. El Nilo era el corazón de Egipto: sus inundaciones anuales depositaban lodo fértil que permitía la agricultura, pero también traían peligros: cocodrilos depredadores, corrientes impredecibles y riadas devastadoras. Sobek era la manifestación divina de estos dos aspectos inseparables. Su existencia religiosa se justificaba por la necesidad de los egipcios de dar sentido a una naturaleza que no podían controlar completamente, aunque sí intentaban comprender y ritualmente dominar a través del culto y la magia.
A lo largo de los períodos dinásticos del Antiguo, Medio y Nuevo Reinos de Egipto, la importancia de Sobek fluctuó según el contexto político y religioso, pero su presencia nunca desapareció completamente del paisaje religioso. Los faraones, especialmente durante ciertos períodos, se identificaban con Sobek para enfatizar su poder sobre la naturaleza y su capacidad de controlar las fuerzas salvajes del reino. Incluso fue incorporado en la teología solar, fusionándose con Ra para crear la deidad compuesta Sobek-Ra, que unía la regeneración solar con la potencia acuática.
Origen y etimología
El nombre Sobek tiene raíces profundas en el idioma antiguo egipcio. La etimología exacta no es completamente clara para los estudiosos modernos, pero se cree que deriva de una raíz que se relaciona con el movimiento rápido y la agilidad, características del cocodrilo. El término fue transliterado de diferentes formas por los antiguos griegos que vivieron en Egipto durante el período helenístico, quienes lo llamaban Suchos, nombre que aparece en varios textos de la época ptolemaica.
El culto a Sobek remonta sus orígenes a la época predinástica de Egipto, con evidencias arqueológicas y textuales que sugieren su veneración desde aproximadamente el año 4000 a.C., aunque algunos indicios apuntan a tradiciones aún más antiguas. Esto lo sitúa entre las divinidades más antiguas del panteón egipcio, contemporáneo con otras deidades primordiales como Neith y anteriormente venerado que muchas de las deidades que posteriormente se volvieron más prominentes.
Durante el Antiguo Reino, el culto a Sobek estaba principalmente localizado en el Fayum, una región de oasis en el Bajo Egipto particularmente rica en cocodrilos y depósitos de agua. Sin embargo, su veneración se extendió gradualmente a otros lugares, notablemente a Kom Ombo en el Alto Egipto, donde en épocas posteriores se construyó un templo importante dedicado tanto a Sobek como a Horus. Este templo de Kom Ombo, parcialmente conservado en la actualidad, representa uno de los principales testimonios del culto formal a esta deidad.
La presencia de Sobek en textos religiosos como los Textos de las Pirámides (del Reino Antiguo) confirma su antigüedad y su importancia teológica. En estos textos antiguos, Sobek es invocado como agente de creación y como fuerza capaz de auxiliar al faraón en el más allá. Su longevidad en el culto religiosos, que se mantuvo incluso después de la conquista griega y hasta época romana, habla de la profunda raigambre de su veneración en la psique y la práctica religiosa egipcia.
Apariencia y atributos
Sobek es representado en el arte egipcio de varias formas, aunque todas comparten la característica central del cocodrilo. La forma más común lo muestra como un hombre con cabeza de cocodrilo, un híbrido que enfatizaba su naturaleza dual: parte criatura feroz, parte ser inteligente y capaz de discernimiento divino. Esta fusión reflejaba la comprensión egipcia de que los dioses no eran seres incorpóreos, sino que tenían aspectos tanto animales como humanoides.
En su aspecto antropomórfico, Sobek es frecuentemente retratado portando los símbolos del poder faraónico. Lleva la doble corona o pschent (combinación de la corona blanca del Alto Egipto y la corona roja del Bajo Egipto), indicando su soberanía sobre el reino unificado. También porta el cetro heka, un símbolo de poder mágico y autoridad divina. Estas insignias reales no eran casuales: enfatizaban que Sobek no era simplemente una fuerza natural caótica, sino una deidad organizada, capaz de ser invocada y controlada a través del ritual y el protocolo religioso.
Los ojos de Sobek en las representaciones artísticas frecuentemente brillan con una inteligencia penetrante, a menudo adornados con el uraeus (serpiente sagrada), que simboliza la protección y la realeza divina. Su cuerpo a veces aparece escamoso, enfatizando su naturaleza animal, pero sus manos y brazos son completamente humanos, capaces de sostenerse y manipular objetos sagrados. A veces se le representa también completamente como cocodrilo, sin alteraciones, lo que subraya su identidad con la criatura real del Nilo.
Entre los símbolos asociados específicamente con Sobek está el amuleto sa, que representaba protección y la unión de las aguas. También se le conecta con el loto y el papiro, plantas asociadas con la vida, la regeneración y la fertilidad nilótica. El loto, en particular, era un símbolo de renacimiento cósmico, lo que vinculaba a Sobek con los ciclos de muerte y resurrección que eran centrales a la cosmovisión religiosa egipcia.
La ferocidad del cocodrilo era uno de sus principales atributos simbólicos. A diferencia de los hipopótamos, que aunque peligrosos eran representados de manera más domesticable, los cocodrilos eran verdaderamente impredecibles y letales. Esto hacía que Sobek fuera invocado no solo para la protección, sino también como una deidad cuya ira podía ser terrible. En contextos de maldición o castigo divino, era Sobek quien podía enviar ataques de cocodrilos como instrumento de la venganza de los dioses.
Mitos y leyendas
Sobek y la resurrección de Osiris
Uno de los mitos más significativos que involucra a Sobek ocurre en el contexto de la muerte y resurrección de Osiris, el dios de la vegetación, la fertilidad y el más allá. Según la leyenda, Osiris fue asesinado por su hermano Set, quien despedazó su cuerpo en múltiples partes y las dispersó por todo Egipto. Isis, la diosa madre y esposa de Osiris, se embarcó en una misión desesperada para recolectar todas las partes de su esposo con el fin de permitir su resurrección.
En varios relatos de esta leyenda, Sobek cumple un papel crucial: ayuda a Isis en su búsqueda, proporcionándole acceso a las aguas del Nilo donde algunas de las partes de Osiris habían sido arrojadas. Algunas tradiciones relatan que el mismo Sobek recuperó ciertas partes del cuerpo de Osiris de las profundidades del río. Esta participación de Sobek en la resurrección de Osiris lo posiciona como un agente de restauración y regeneración, capaz de trabajar junto con las fuerzas de la vida y el orden (Ma'at) contra el caos y la muerte.
Esta conexión es teológicamente significativa porque vincula a Sobek, una deidad frecuentemente asociada con el caos y la fiereza, con los procesos de renacimiento y reintegración. Sugiere que incluso las fuerzas salvajes de la naturaleza podían ser canalizadas para propósitos constructivos bajo la dirección adecuada. Para los antiguos egipcios, esto reflejaba su propia relación con el entorno: el Nilo era peligroso, pero también esencial para la vida; Sobek era temible, pero también auxiliador.
Sobek como dios creador emergente del caos
Otra narrativa central en la mitología de Sobek lo posiciona como figura participante en el acto de la creación. En algunos relatos teológicos, Sobek emerge de las aguas primordiales del Nun, el océano caótico de donde surgió toda la creación. En este contexto, es representado como una fuerza fecundadora que, al emerger del caos, ayuda a traer forma y orden al cosmos.
Estos mitos relacionan a Sobek con otras deidades creadoras como Atum y Ra, aunque en un papel secundario o complementario. Mientras que Ra es el creador solar supremo que regenera el mundo cada día, Sobek representa la fuerza primordial acuática que subyace en toda procreación y transformación. Su poder de creación está intrínsecamente ligado al agua y la fertilidad: así como el cocodrilo yace dormido en las aguas para atacar repentinamente, así también el poder creativo de Sobek puede manifestarse de manera inesperada y potencialmente catastrófica.
Este aspecto creativo es fundamental para entender por qué Sobek, a pesar de ser peligroso, nunca fue completamente demonizado en la religión oficial. Porque, como el Nilo mismo, su poder destructivo era inseparable de su poder generativo. Un Nilo sin cocodrilos era impensable; un Nilo sin cocodrilos sería un Nilo muerto, incapaz de sustentarse a sí mismo.
Sobek y la navegación del más allá
En textos funerarios como el Libro de los Muertos, Sobek aparece como una deidad que puede auxiliar o impedir el viaje del alma difunta hacia el más allá. Los difuntos invocaban a Sobek para obtener su protección mientras navegaban por las aguas peligrosas del Duat (el inframundo). Esto reflejaba la creencia de que, así como un viajero vivo necesitaba evitar los cocodrilos del Nilo terrenal, un alma difunta necesitaba similar protección en el Nilo celestial.
Algunos textos sugieren que Sobek podía transformarse en barquero o guía, conduciendo al difunto de manera segura a través de las aguas peligrosas. En otros contextos, particularmente en las secciones más amenazantes del Libro de los Muertos, Sobek aparece como una de las criaturas devoradoras que puede consumir el alma si el difunto no ha llevado una vida correcta. Esta dualidad refuerza su carácter como guardián del equilibrio: recompensa a los virtuosos, pero castiga a los malvados.
Sobek-Ra: la fusión solar
Durante el Nuevo Reino, particularmente bajo dinastías como la XVIII y XIX, Sobek fue frecuentemente fusionado con Ra, el dios sol supremo, creando la divinidad compuesta Sobek-Ra. Esta unión representaba un intento teológico de subordinar la potencia salvaje del cocodrilo bajo la autoridad ordenadora del dios solar. Sobek-Ra combinaba la fuerza regenerativa del sol con la potencia acuática del cocodrilo, creando una deidad que sintetizaba el ciclo diario de creación (Ra navegando su barca solar) con los poderes más primitivos y primordiales (Sobek).
La adoración de Sobek-Ra se volvió particularmente popular en contextos faraónicos, donde los gobernantes se identificaban a sí mismos como manifestaciones terrenales de esta deidad compuesta. Esto permitía a los faraones reclamar tanto la autoridad solar organizada de Ra como la potencia bruta y el dominio sobre la naturaleza de Sobek. En inscripciones de templos, especialmente en Kom Ombo, se encuentran referencias a Sobek-Ra como receptor de ofrendas y objeto de veneración.
Simbolismo y significado
El simbolismo de Sobek es complejo y multivalente, reflejando las múltiples facetas que los antiguos egipcios percibían en la naturaleza y en los procesos cósmicos. En el nivel más inmediato, Sobek simboliza el poder bruto de la naturaleza: la fuerza incontrolable del Nilo durante sus inundaciones anuales, la agresividad depredadora de una criatura que existía en los márgenes de la civilización humana, la muerte repentina y la destrucción.
Sin embargo, este simbolismo de poder no estaba disociado de la fertilidad y la creación. La inundación del Nilo, aunque peligrosa, era el evento anual más importante para la supervivencia de Egipto. El mismo río que criaba cocodrilos mortales traía el lodo negro que permitía la agricultura. Así, Sobek encarna la realidad paradójica de que la vida y la muerte, la creación y la destrucción, están fundamentalmente vinculadas. No puede haber fertilidad sin el agua del Nilo; no puede haber agua del Nilo sin los peligros que trae consigo.
En términos más abstractos, Sobek representa el principio de la transformación y la transmutación. Como criatura semi-acuática que puede tanto sumergirse como emerger, que vive en la frontera entre el agua y la tierra, Sobek simboliza la capacidad de navegar entre mundos diferentes. Esto lo conecta con las funciones de transición y mediación: entre el caos y el orden, entre la vida y la muerte, entre el mundo visible y el invisible.
El amuleto llamado "sa" que frecuentemente acompaña a Sobek representa la protección, pero también la unión y la integridad. Su forma, que recuerda a un nudo, sugiere la idea de atar, de mantener juntas las cosas que de otro modo se dispersarían. Esto es particularmente significativo en contexto de un dios asociado con el agua, que naturalmente toma la forma del recipiente que la contiene. Sobek, mediante sus atributos mágicos, proporciona forma y coherencia a lo que de otro modo sería informe y caótico.
En la vida cotidiana de los egipcios, Sobek era también un símbolo de protección práctica. Se llevaban amuletos con su imagen para protegerse de ataques de cocodrilos reales. Pero más allá de la protección literal, Sobek ofrecía protección espiritual y mágica, una defensa contra todas las formas de caos y disrupción que amenazaban el orden de la vida. Su invocación era una declaración de fe en la capacidad de los humanos (y especialmente de los sacerdotes y faraones) para controlar y canalizar las fuerzas naturales.
Relaciones con otros seres
Sobek frente a Ra
La relación entre Sobek y Ra es una de las más significativas en la teología egipcia tardía. Mientras que Ra es el dios del orden cósmico supremo, que navega el cielo en su barca solar cada día regenerando el mundo, Sobek representa las fuerzas primordiales y potencialmente caóticas que subyacen en la creación. Inicialmente, estos dos dioses ocupaban roles distintos y prácticamente no interactuaban en los mitos más antiguos. Sin embargo, durante el Nuevo Reino, la teología egipcia desarrolló la fusión de Sobek-Ra, que representaba un intento de incorporar y subordinar la energía salvaje del cocodrilo bajo el ordenamiento solar.
Esta fusión no era una negación del poder de Sobek, sino más bien una reconceptualización: Sobek-Ra combinaba la autoridad y el discernimiento de Ra con la potencia bruta y la regeneración de Sobek. En términos políticos, esto permitía a los faraones gobernar con ambas cualidades: la sabiduría solar ordenada y el poder feroz y potencialmente destructivo de la naturaleza. La relación es jerárquica pero también simbiótica; ambos dioses necesitan el uno al otro para la completitud cósmica.
Sobek frente a Seth
Seth es el dios del caos, la tormenta, el desierto y los aspectos destructivos de la naturaleza. A primera vista, podría parecer que Sobek y Seth son prácticamente idénticos en su función. Sin embargo, existen diferencias teológicas importantes. Mientras que Seth es fundamentalmente hostil al orden divino y es derrotado en los mitos (especialmente en su confrontación con Horus), Sobek nunca es completamente vencido ni completamente demonizado. Sobek es peligroso pero también potencialmente beneficial; su poder puede ser canalizado y utilizado. Seth, por el contrario, es más irredeemiblemente caótico.
Además, Sobek está específicamente vinculado al Nilo y a la vida acuática, mientras que Seth está asociado con el desierto árido y estéril. Esta diferencia es crucial en la geografía sagrada de Egipto: el Nilo representa la vida y la renovación periódica; el desierto representa la morte y la esterilidad. Aunque Sobek puede ser destructivo, su destructividad está siempre en el contexto de la vida acuática. Seth, por el contrario, encarna la destrucción de la vida misma.
Sobek frente a Taweret
Taweret, la diosa hipopótamo, ocupa un lugar similar pero distinto al de Sobek en el panteón egipcio. Ambas son deidades de animales grandes y potencialmente peligrosos del Nilo; ambas tienen asociaciones con el agua, la protección y la fertilidad. Sin embargo, Taweret es predominantemente una diosa protectora, especialmente de las mujeres embarazadas y durante el parto, mientras que Sobek es más ambiguo en su portada.
Taweret es generalmente representada de manera más benevolente en el arte y en los textos religiosos; se la invoca para protección específica y se le representa como maternal. Sobek, aunque también protector, conserva un aura de peligro y ferocidad que Taweret no posee tan marcadamente. En algunos textos, Taweret es mencionada como consorte de Sobek, uniéndose el poder protector del hipopótamo con el poder feroz del cocodrilo. Esta pareja divina complementaria sugería un balance de fuerzas: el aspecto materno y protector combinado con el aspecto feroz y guerrero.
Sobek frente a Neith
Neith es una de las diosas más antiguas del panteón egipcio, asociada con la guerra, la caza, la sabiduría y el tejido (tanto literal como metafórico del destino). En algunos relatos mitológicos, Neith es nombrada como madre de Sobek, lo que sugiere una relación de dependencia y protección. Neith representa la inteligencia ordenadora y la estrategia; Sobek representa la fuerza bruta. La relación madre-hijo entre ellas sugiere que incluso las fuerzas más salvajes de la naturaleza se originan en la inteligencia cósmica primordial.
Esta filiación es teológicamente significativa porque implica que Sobek no es simplemente un vestigio del caos primordial, sino una creación deliberada de una deidad primordial sabia. Neith, como tejedora del cosmos, habría tejido a Sobek en la trama de la creación con propósito y diseño. Esto es un reflejo de cómo los antiguos egipcios intentaban reconciliar la experiencia del peligro natural (cocodrilos) con su visión de un universo gobernado por deidades sabias e inteligentes.
Influencia cultural y legado
El legado de Sobek trasciende el período del antiguo Egipto dinástico y se extiende hasta las épocas helenística y romana. Durante el período ptolemaico, cuando los griegos gobernaban Egipto tras la conquista de Alejandro Magno, el culto a Sobek continuó, aunque reinterpretado a través de la lente de la religión griega. Fue identificado con Suchos, y se veneraba en una serie de santuarios en el Fayum, que continuó siendo el centro más importante de su culto.
La fascinación de los griegos y romanos por la religión y la mitología egipcia aseguró que las historias de Sobek circularan más allá de Egipto. Escritores griegos y romanos hicieron referencia a este dios cocodrilo en sus obras, contribuyendo a la transmisión de su leyenda a las generaciones posteriores. Así, mientras que la práctica religiosa actual del culto a Sobek desapareció con el cristianismo y el islamismo, su imagen y su narrativa permanecieron vivos en la erudición clásica y, posteriormente, en la arqueología moderna.
En el arte y la literatura modernos, Sobek ha resurgido como figura recurrente. Su imagen aparece en contextos de exploración de la mitología antigua, en obras que buscan retratar la magnificencia y el misterio del antiguo Egipto. La combinación de fascinación y temor que inspira—el híbrido de hombre y cocodrilo—lo hace particularmente evocador para artistas e historiadores interesados en explorar las concepciones antiguas de lo divino y lo natural.
Para los arqueólogos modernos, Sobek sigue siendo un objeto de estudio importante. Los templos dedicados a este dios, especialmente el de Kom Ombo (parcialmente preservado), proporcionan evidencia de cómo fue practicado el culto religioso en el antiguo Egipto. Los hallazgos de momias de cocodrilos, que fueron sacrificadas y enterradas como ofrendas a Sobek, revelan la profundidad del compromiso devocional que este dios inspiraba.
En las comunidades neopaganas y de reconstruccionismo religioso egipcio, Sobek ha experimentado un resurgimiento como objeto de veneración contemporánea. Para estos practicantes, Sobek representa no solo un relicto histórico, sino una potencia divina activa que puede ser invocada para protección, para canalizar la propia fiereza interior, y para conectar con las energías primordiales de la naturaleza. Su culto moderno, aunque no comparable en escala al antiguo, representa una continuidad de la tradición religiosa que comenzó hace más de seis mil años.
Curiosidades
- Los cocodrilos vivos eran mantenidos en estanques especiales dentro de los templos dedicados a Sobek, tratados como encarnaciones vivientes del dios y alimentados con ofrendas de carne y pan. Cuando morían, eran momificados y enterrados con ritos funerarios equivalentes a los de humanos nobles.
- El descubrimiento de miles de momias de cocodrilos en sitios como la necrópolis de Tebtunis en el Fayum demuestra la escala industrial del culto a Sobek durante ciertos períodos, con operaciones organizadas para capturar, criar y sacrificar cocodrilos.
- El templo de Kom Ombo está único en el arte y la arquitectura del antiguo Egipto por ser dedicado a dos dioses simultáneamente: Horus (en su aspecto como Horakhty) y Sobek, con cada sección del templo dedicada a la veneración de uno de ellos.
- Sobek es uno de los pocos dioses egipcios que aparece en contextos de magia defensiva: los amuletos que llevaban los egipcios comunes a menudo invocaban a Sobek para protección contra el mal de ojo y contra el daño causado por criaturas peligrosas.
- En los Textos de las Pirámides (inscripciones funerarias del Reino Antiguo), Sobek es invocado como una deidad que puede destruir a los enemigos del faraón difunto en el más allá, sugiriendo que su ferocidad era conceptualizada como aliada de los justos.
- El cambio de clima en Egipto durante el Primer Período Intermedio redujó significativamente la población de cocodrilos en el Nilo, lo que algunos estudiosos sugieren pudo haber influido en la evolución de la teología de Sobek hacia una deidad más abstracta.
- Se han encontrado representaciones de Sobek en combinación con el disco solar, anticipando la fusión formal de Sobek-Ra que se volvería prominente en períodos posteriores.
Preguntas frecuentes sobre Sobek
¿Por qué los egipcios adoraban a un dios cocodrilo si era peligroso?
Los antiguos egipcios adoraban a Sobek precisamente porque era poderoso y peligroso. Creían que el ritual y la veneración adecuada podían canalizar su poder en beneficio de la comunidad. Más bien que ver a Sobek como intrínsecamente malévolo, lo veían como una fuerza natural neutral cuyo poder podía ser utilizado para la protección, la fertilidad y la prosperidad si era apropiadamente honrado.
¿Cuál fue el principal centro de culto a Sobek?
El Fayum, una región de oasis en el Bajo Egipto, fue el centro principal del culto a Sobek desde tiempos predinásticos. Kom Ombo, en el Alto Egipto, se convirtió también en un sitio importante durante períodos posteriores, con la construcción de un templo dedicado tanto a Sobek como a Horus. Ambos sitios poseían abundancia de cocodrilos en sus aguas cercanas, lo que explica por qué fueron elegidos como focos de su veneración.
¿Fue Sobek adorado durante el Nuevo Reino?
Sí, Sobek continuó siendo adorado durante el Nuevo Reino, aunque su práctica experimentó cambios y fusiones. La unión de Sobek con Ra para formar Sobek-Ra fue particularmente popular durante este período. Los faraones del Nuevo Reino se identificaban con Sobek-Ra para enfatizar su control sobre las fuerzas naturales y su autoridad solar. Su culto se mantuvo en el Fayum y fue expandido en otros sitios.
¿Qué significa el nombre Sobek en idioma egipcio?
Aunque la etimología exacta del nombre Sobek no es completamente definitiva entre los estudiosos, se cree que deriva de raíces antiguas asociadas con movimiento rápido y agilidad, características distintivas del cocodrilo. Los griegos, que vivieron en Egipto durante el período helenístico, transliteraron este nombre como "Suchos". El nombre reflejaba la naturaleza ágil y potencialmente letal del animal que personificaba.

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