Mare

La Mare es un espíritu maligno del folclore europeo, conocido principalmente en las tradiciones nórdica, germánica y eslava, que se creía responsable de las pesadillas y de la angustiante sensación de parálisis que algunas personas experimentan durante el sueño. Su nombre es el origen directo de la palabra inglesa nightmare, y su figura ha aterrorizado y fascinado a la humanidad durante siglos, convirtiéndose en uno de los seres nocturnos más persistentes de la mitología occidental.
Resumen rápido
La Mare es una entidad sobrenatural del folclore europeo que, según la creencia popular, se posa sobre el pecho de las personas dormidas para robarles el aliento, enviarles sueños aterradores y provocar una sensación de opresión e inmovilidad. Su importancia radica en que explica, desde una clave mítica, el fenómeno de la parálisis del sueño y ha dejado una huella directa en el vocabulario y el imaginario colectivo de buena parte del mundo occidental.
Datos básicos
- Nombre: Mare (también Mar, Mara, Mahr, Mora, Mahrt)
- Cultura: Folclore europeo; especialmente nórdico, germánico, eslavo y anglosajón
- Tipo de ser: Espíritu maligno, demonio nocturno, ser sobrenatural
- Dominio: Sueños, pesadillas, parálisis del sueño, la noche
- Símbolos: La presión sobre el pecho, la oscuridad nocturna, el caballo desbocado (en algunas variantes)
- Equivalencias: Íncubo y súcubo (tradición latina), Kanashibari (Japón), Al (Armenia y Persia), Popobawa (Zanzíbar), Phi Am (Tailandia), Pesanta (Cataluña)
¿Quién es Mare?
La Mare es uno de los seres nocturnos más antiguos y extendidos del folclore europeo. En esencia, se trata de un espíritu o entidad maligna que, según las creencias tradicionales, visita a las personas mientras duermen para sentarse o tumbarse sobre su pecho, dificultando la respiración y llenando su mente de imágenes aterradoras. Esta descripción coincide casi exactamente con lo que la medicina moderna denomina parálisis del sueño: un estado en el que la persona está consciente pero incapaz de moverse, acompañado con frecuencia de alucinaciones vívidas y una intensa sensación de presencia amenazante.
Aunque su nombre varía según la región, el concepto es notablemente coherente a lo largo de las distintas culturas que la conocen. En el mundo nórdico antiguo se hablaba de la mara; en el ámbito germánico, del Mahr o Mahrt; en los países eslavos, de la Mora o Mara; y en las Islas Británicas, del mare anglosajón. Todas estas variantes comparten los mismos rasgos esenciales: un ser nocturno, de naturaleza opresiva, que ataca a los durmientes y que puede adoptar formas muy distintas, desde un animal hasta el espíritu de una bruja.
La Mare no es, en sentido estricto, una diosa ni un personaje mítico con relatos heroicos propios. Es más bien una categoría de entidad sobrenatural, un tipo de demonio nocturno que diferentes pueblos europeos identificaron de manera independiente o que se difundió a través del contacto cultural. Por ello, estudiarla es también estudiar cómo las sociedades preindustriales intentaron dar sentido a las experiencias más perturbadoras e inexplicables del sueño.
Origen y etimología
El término mare proviene del proto-germánico *marō, raíz que los especialistas relacionan con el sentido de «aplastar» o «oprimir». Esta raíz aparece en el nórdico antiguo como mara, en el inglés antiguo como mære y en el alemán antiguo como mahr. Todas estas formas comparten el campo semántico de la presión, la opresión y el agobio, lo cual refleja directamente la experiencia física que la criatura se supone que provoca: la sensación de un peso invisible sobre el pecho durante el sueño.
La palabra inglesa nightmare, hoy traducida universalmente como «pesadilla», es en realidad una composición de night (noche) y mare (el espíritu). Originalmente no hacía referencia a un caballo desbocado, como a veces se interpreta de forma popular, sino precisamente a este ser sobrenatural que acechaba en la oscuridad. El componente «night-» fue añadido para especificar que se trataba de la Mare nocturna, distinguiéndola de otros usos del término.
Algunos investigadores también señalan una posible conexión con la raíz indoeuropea *mer-, relacionada con la muerte, el agotamiento y el daño. Esta conexión etimológica refuerza la idea de que la Mare era percibida no solo como una molestia onírica, sino como una amenaza real para la salud e incluso para la vida de sus víctimas. En algunas tradiciones, una visita prolongada de la Mare podía conducir al debilitamiento físico y, en casos extremos, a la muerte.
La raíz mara también aparece en otras lenguas indoeuropeas con significados relacionados. En sánscrito, māra es el nombre del demonio budista que tentó a Buda antes de su iluminación; en algunas lenguas eslavas, mara o mora designa a un espíritu femenino maligno. Esta distribución geográfica tan amplia sugiere que el concepto tiene raíces muy antiguas, posiblemente anteriores a la separación de las lenguas indoeuropeas.
Apariencia y atributos
Una de las características más llamativas de la Mare es la extraordinaria variedad de formas que puede adoptar según la tradición cultural de que se trate. En algunos relatos escandinavos, la Mare aparece como una mujer espectral de aspecto pálido y cabello oscuro que se desliza silenciosamente por la habitación de sus víctimas. En otras versiones germánicas, se manifiesta como una sombra informe o una presencia invisible que solo se percibe por el peso que ejerce sobre el pecho del durmiente.
En el folclore eslavo, la Mora tiene fama de poder transformarse en objetos cotidianos: un mechón de pelo, una mariposa nocturna, una brizna de paja o incluso en la forma de un familiar de la víctima. Esta capacidad de metamorfosis la hace especialmente temible, porque significa que ningún entorno doméstico es completamente seguro.
Entre los atributos que definen a la Mare en la mayoría de las tradiciones destacan los siguientes:
- La capacidad de entrar en las casas a través de rendijas, cerraduras o cualquier abertura diminuta.
- El poder de inmovilizar a sus víctimas mientras duermen, impidiéndoles gritar o moverse.
- La habilidad de cabalgar no solo a personas, sino también a animales, especialmente a los caballos, que amanecen exhaustos y con las crines enredadas.
- En algunas tradiciones nórdicas y germánicas, la posibilidad de ser el espíritu de una persona viva, generalmente una mujer, que abandona su cuerpo durante el sueño.
Esta última variante es especialmente interesante desde el punto de vista antropológico: la Mare no sería siempre un ser sobrenatural autónomo, sino la proyección astral de una bruja o de alguien que, consciente o inconscientemente, poseía el poder de atormentar a otros mientras dormía.
Mitos y leyendas
La Mare y la parálisis del sueño en la tradición nórdica
En la antigua Escandinavia, los textos medievales recogen referencias a la mara como una de las explicaciones más extendidas para los sueños angustiosos. Según estas tradiciones, la mara elegía a sus víctimas de forma caprichosa o motivada por rencores personales, y era capaz de visitar a la misma persona noche tras noche hasta dejarla completamente agotada. Las víctimas despertaban con sensación de ahogo, el corazón acelerado y la certeza de haber sido visitadas por algo oscuro e invisible.
Los relatos nórdicos insisten en que la mara podía «cabalgar» tanto a personas como a animales. Los caballos que aparecían por las mañanas con las crines enredadas en trenzas imposibles eran, según la creencia popular, víctimas de la mara, que los había montado salvajemente durante la noche. Este detalle es importante porque conecta la figura de la Mare con la imagen del caballo como animal liminal, asociado tanto a la vida como a la muerte en la mitología germánica y nórdica.
La Mare como espíritu de una bruja
Una de las variantes más extendidas del mito, especialmente en el ámbito germánico y eslavo, presenta a la Mare no como un demonio autónomo, sino como el espíritu de una mujer viva que posee la capacidad de separar su alma de su cuerpo durante el sueño. Esta proyección espiritual viaja entonces hasta la cama de la víctima y la atormenta. La mujer en cuestión podía actuar de manera consciente, como una bruja que deliberadamente utiliza este poder, o de forma inconsciente, sin saber que su alma vaga por las noches.
Esta variante del mito tiene consecuencias prácticas importantes en el folclore: si uno lograba atrapar o herir a la Mare durante su visita, la mujer responsable amanecía al día siguiente con esa misma herida en el cuerpo. Según algunas tradiciones, bastaba con sujetar a la Mare, darle la vuelta o clavarla en el suelo para que, a la mañana siguiente, la mujer cuyo espíritu era la Mare apareciera en la puerta de la víctima, incapaz de regresar a su propio cuerpo hasta ser liberada.
Protecciones y remedios en el folclore europeo
Dado el terror que inspiraba la Mare, las tradiciones europeas desarrollaron un amplio repertorio de remedios y protecciones para ahuyentarla. Muchos de estos rituales muestran una lógica interna coherente con las creencias sobre la naturaleza del ser:
- Colocar una escoba o un montón de arena frente a la puerta o bajo la cama, con la idea de que la Mare, de naturaleza obsesiva-compulsiva según algunas tradiciones, se vería obligada a contar cada cerda de la escoba o cada grano de arena antes de poder atacar, lo que la entretendría hasta el amanecer.
- Poner los zapatos junto a la cama con las puntas orientadas hacia la puerta, para confundir a la Mare sobre la dirección de salida.
- Colgar plantas protectoras como el ajo, el muérdago o la hierba de San Juan sobre las puertas y ventanas.
- Rezar oraciones específicas o pronunciar fórmulas de protección antes de dormir.
- Dormir boca abajo, pues se creía que la Mare no podía sentarse sobre la espalda con la misma eficacia que sobre el pecho.
- Colocar una piedra con un agujero natural, conocida en algunos contextos como «piedra de hag» o piedra de bruja, colgada en la cabecera de la cama.
Estos remedios varían considerablemente de una región a otra, pero todos comparten la intención de crear una barrera entre el mundo del sueño y el ataque del espíritu nocturno.
La Mare y los caballos: el vínculo con el mundo animal
El vínculo entre la Mare y los caballos merece una atención especial. En muchas tradiciones nórdicas y germánicas, los caballos que amanecían sudorosos, exhaustos y con las crines enredadas eran considerados víctimas de la Mare. Estas crines enredadas recibían el nombre de «trenzas de la Mare» o, en inglés, marelocks. La creencia era tan extendida que los establos también eran objeto de rituales protectores similares a los que se aplicaban en las habitaciones de dormir.
Algunos especialistas señalan que este vínculo entre la Mare y el caballo podría tener raíces en tradiciones más antiguas donde ambas figuras, el espíritu nocturno y el animal psicopompo, compartían un territorio simbólico común: el umbral entre la vida y la muerte, el sueño y la vigilia, el mundo de los vivos y el de los espíritus.
Simbolismo y significado
La Mare funciona, en primer lugar, como una explicación mítica de experiencias reales y universales. La parálisis del sueño, los sueños angustiosos y la sensación de presencia durante la noche son fenómenos documentados médicamente, y la Mare ofrece un marco narrativo para comprenderlos e integrarlos en una visión del mundo coherente. En este sentido, el mito cumple una función psicológica y social fundamental: convierte lo inexplicable en algo nombrable y, por tanto, en algo frente a lo cual es posible actuar.
En un nivel más profundo, la Mare puede leerse como una proyección de los miedos colectivos de una sociedad. Su asociación con figuras femeninas, brujas y espíritus de mujeres muertas o marginadas refleja tensiones sociales reales. En muchas culturas europeas medievales, la figura de la bruja nocturna concentraba los temores hacia lo femenino no controlado, hacia la sexualidad reprimida y hacia los márgenes del orden social establecido.
Desde una perspectiva junguiana, la Mare puede interpretarse como una manifestación de la «sombra», ese aspecto del inconsciente que alberga los contenidos psíquicos que el yo consciente rechaza o no reconoce. El encuentro con la Mare durante el sueño sería, en este marco, una confrontación con las partes más oscuras de la psique, una invitación, aunque aterradora, al autoconocimiento.
Finalmente, la Mare simboliza también la vulnerabilidad radical del ser humano durante el sueño. En el acto de dormir, la conciencia se retira y el cuerpo queda expuesto. La Mare habita precisamente en ese espacio de indefensión, recordando que hay territorios de la experiencia humana que escapan al control racional.
Relaciones con otros seres
Mare frente al íncubo y el súcubo
La tradición latina y cristiana medieval desarrolló las figuras del íncubo y el súcubo: demonios que se presentaban en forma masculina o femenina respectivamente para mantener relaciones sexuales con los durmientes. Aunque comparten con la Mare el ámbito del sueño y la naturaleza de visitante nocturno no deseado, existen diferencias importantes. La Mare es esencialmente una entidad opresiva y aterradora cuyo propósito principal es asfixiar, agotar o aterrorizar; el íncubo y el súcubo tienen una motivación predominantemente sexual y su presencia puede, en algunos relatos, resultar placentera aunque espiritualmente peligrosa. Sin embargo, algunas fuentes medievales llegaron a fusionar ambos conceptos, presentando a la Mare como un tipo de íncubo o viceversa, lo que refleja el proceso de asimilación que el cristianismo realizó sobre las creencias paganas previas.
Mare frente a la Pesanta catalana
En el folclore catalán, la Pesanta es un animal enorme, generalmente descrito como un perro o un gato negro y muy pesado, que se sienta sobre el pecho de los durmientes para asfixiarlos y causarles pesadillas. La similitud funcional con la Mare es evidente: ambas entidades provocan la misma experiencia de presión, ahogo y terror nocturno. Sin embargo, la Pesanta tiene una naturaleza más claramente animal y carece de la dimensión de «espíritu humano proyectado» que aparece en algunas variantes de la Mare germánica y eslava. Ambas figuras ilustran cómo culturas geográficamente cercanas pero lingüísticamente distintas desarrollaron respuestas míticas muy similares ante la misma experiencia fisiológica.
Mare frente al Al armenio y persa
En las tradiciones armenias y persas, el Al es un espíritu maligno que ataca a las mujeres embarazadas y a los recién nacidos, aunque también puede provocar pesadillas y parálisis en adultos. Comparte con la Mare la capacidad de entrar en los hogares a través de rendijas y la naturaleza de amenaza nocturna, pero su foco específico en la vulnerabilidad maternal lo distingue claramente. Mientras la Mare ataca de forma indiscriminada a cualquier durmiente, el Al tiene víctimas preferentes, lo que refleja preocupaciones culturales distintas sobre qué momentos de la vida humana son más susceptibles a la influencia de lo sobrenatural.
Mare frente al Kanashibari japonés
En Japón, el fenómeno de la parálisis del sueño recibe el nombre de kanashibari, que puede traducirse aproximadamente como «atado con cadenas de metal». Aunque no es exactamente una entidad mítica con nombre propio como la Mare, sino más bien la denominación del fenómeno en sí, las explicaciones populares japonesas incluyen la intervención de espíritus y entidades sobrenaturales muy similares en su función a la Mare europea. Esta coincidencia intercultural es especialmente significativa porque Japón y Europa desarrollaron sus tradiciones de forma completamente independiente, lo que sugiere que la parálisis del sueño es una experiencia humana universal que distintas culturas han explicado de formas paralelas.
Influencia cultural y legado
El legado más tangible de la Mare en la cultura occidental es, sin duda, lingüístico: la palabra nightmare, hoy utilizada en inglés en todo el mundo, lleva su nombre en su propia etimología. Cada vez que alguien habla de una pesadilla en inglés, invoca, sin saberlo, a este antiguo espíritu del folclore europeo. Esta huella lexical es extraordinariamente resistente al paso del tiempo y habla de la profundidad con que la figura de la Mare se instaló en el imaginario colectivo.
En el arte, la representación más icónica de la Mare es probablemente la pintura de Henry Fuseli titulada The Nightmare, realizada en el siglo XVIII. La obra muestra a una mujer dormida y abandonada sobre su cama mientras una figura demoníaca achaparrada se sienta sobre su pecho y un caballo de ojos blancos asoma la cabeza entre las cortinas. Esta imagen ha ejercido una influencia enorme sobre la representación visual del terror onírico y sigue siendo una referencia ineludible cuando se habla de pesadillas en el arte occidental.
La literatura romántica y gótica encontró en la Mare un símbolo perfecto para explorar los territorios de la angustia, lo irracional y lo sublime oscuro. Poetas y narradores de esa época utilizaron la figura de la entidad nocturna opresiva para hablar de represión, deseo y los abismos de la mente humana, contribuyendo a que el mito trascendiera su contexto folclórico original y se convirtiera en una metáfora literaria duradera.
En la cultura popular contemporánea, la Mare sigue presente de forma directa e indirecta. El cine de terror ha explotado repetidamente el escenario de la parálisis del sueño y la presencia maligna nocturna, retomando los elementos esenciales del mito aunque no siempre con conciencia explícita de su origen. Juegos de rol, novelas de fantasía y series de televisión han incorporado versiones de la Mare como personaje o como concepto, manteniendo viva una tradición que tiene varios milenios de antigüedad.
Curiosidades
- La palabra «pesadilla» en español también guarda relación con la idea de peso y opresión: pesa + dilla (sufijo diminutivo-peyorativo), lo que refleja la misma experiencia física que nombra la Mare en las lenguas germánicas.
- En algunas tradiciones nórdicas, se creía que la Mare podía ser identificada si uno conseguía ver su sombra, pues esta siempre tendría forma humana independientemente de la forma que adoptara el espíritu.
- Las «trenzas de la Mare», nombre que recibían las crines enredadas de los caballos que supuestamente habían sido «cabalgados» por el espíritu, eran tan famosas que en inglés antiguo existía el término específico marelocks para designarlas.
- En algunas comunidades escandinavas medievales, acusar a alguien de ser una Mare era una acusación grave, similar a acusar a alguien de brujería, con consecuencias sociales y legales reales.
- La tradición de colocar una escoba junto a la cama para protegerse de la Mare está documentada en regiones tan distantes entre sí como Noruega, Alemania y partes de los Balcanes, lo que sugiere una difusión cultural muy antigua o un origen común.
- La figura de Mara en el budismo, el demonio que intentó impedir la iluminación de Buda, comparte etimología con la Mare europea, lo que algunos especialistas interpretan como evidencia de un sustrato indoeuropeo común, aunque otros consideran que se trata de una coincidencia.
- En Islandia, existía la creencia de que ciertas personas nacidas en circunstancias especiales, como ser el séptimo hijo de un séptimo hijo, tenían una predisposición mayor a convertirse involuntariamente en una mare durante el sueño.
Preguntas frecuentes sobre Mare
¿Qué es exactamente la Mare en la mitología?
La Mare es un espíritu maligno del folclore europeo, especialmente nórdico, germánico y eslavo, que se creía que visitaba a las personas mientras dormían para sentarse sobre su pecho, dificultarles la respiración y llenarles la mente de sueños aterradores. Su figura explica desde una clave mítica el fenómeno que hoy conocemos como parálisis del sueño.
¿De dónde viene la palabra «nightmare» y qué tiene que ver con la Mare?
La palabra inglesa nightmare es literalmente la unión de night (noche) y mare (el espíritu). Originalmente no hacía referencia a un caballo, sino a este ser sobrenatural que se creía causante de las pesadillas. El componente night- fue añadido para especificar que se trataba de la visita nocturna del espíritu, y con el tiempo la palabra derivó hacia el significado general de «sueño muy malo».
¿La Mare siempre es un ser sobrenatural independiente o puede ser una persona?
No siempre. En varias tradiciones germánicas y eslavas, la Mare puede ser el espíritu de una persona viva, generalmente una mujer, que abandona su cuerpo durante el sueño y vaga por las noches atormentando a otros. Esta persona podía actuar de forma consciente, como una bruja, o de forma completamente involuntaria, sin saber que su alma realizaba esas visitas nocturnas.
¿Cómo se protegía la gente de la Mare según el folclore?
Las tradiciones europeas desarrollaron múltiples protecciones: colocar una escoba o arena bajo la cama para que la Mare se viera obligada a contar cada objeto antes de atacar, poner los zapatos con las puntas hacia la puerta, colgar plantas protectoras como el ajo o el muérdago, rezar oraciones específicas o colocar piedras con agujeros naturales en la cabecera de la cama. Los caballos también eran protegidos con rituales similares en los establos.

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