Alloces

Alloces es un poderoso duque del infierno que aparece descrito en el Ars Goetia, el primer tratado incluido en el grimorio conocido como La Llave Menor de Salomón, uno de los textos más influyentes de la demonología occidental. Se le representa como un caballero de aspecto feroz montado sobre un enorme caballo, con el rostro de un león y ojos que brillan como ascuas encendidas. Lo que hace especialmente llamativa su figura es precisamente esa contradicción que define a muchos seres del panteón demoníaco: una presencia aterradora combinada con atributos de maestro y transmisor de conocimiento.
Resumen rápido
Alloces, también escrito como Alocer o Allocer, es uno de los setenta y dos espíritus demoníacos catalogados en el Ars Goetia, donde ocupa el puesto cuadragésimo de la lista. Se le otorga el rango de duque del infierno y se le atribuye el mando de treinta y seis legiones de demonios, así como la capacidad de enseñar astronomía, artes liberales y de proporcionar buenos espíritus familiares a quienes logran invocarlo correctamente.
Datos básicos
- Nombre: Alloces (también Alocer, Allocer, Alocas)
- Cultura: Demonología judeocristiana occidental; tradición de la magia ceremonial europea
- Tipo de ser: Demonio, espíritu demoníaco
- Rango: Duque del infierno
- Dominio: Astronomía, artes liberales, concesión de espíritus familiares
- Legiones al mando: Treinta y seis legiones de demonios
- Símbolos: Su sello cabalístico personal, el caballo, el rostro leonino
- Fuente principal: Ars Goetia, contenida en La Llave Menor de Salomón
- Equivalencias: Comparte rasgos con otros duques demoníacos del mismo grimorio, como Bael o Vepar, aunque su especialidad en astronomía lo diferencia del resto
¿Quién es Alloces?
Alloces es uno de los demonios más singulares del catálogo reunido en el Ars Goetia. En esa obra, los espíritus están jerarquizados según rangos que imitan vagamente la organización militar y nobiliaria medieval: reyes, presidentes, príncipes, duques, condes y caballeros. Alloces ostenta el título de duque, un grado que dentro de esa jerarquía implica un poder considerable y cierta autonomía dentro del sistema infernal.
Lo que distingue a Alloces de otros demonios del mismo grimorio no es solo su rango, sino la naturaleza dual de sus atributos. Por un lado, se le describe como una entidad de apariencia feroz y voz grave y ronca, rasgos que en los textos medievales asociados a la demonología solían indicar peligrosidad y dominio sobre fuerzas oscuras. Por otro, se le presenta como un maestro capaz de transmitir conocimientos de astronomía y de las llamadas artes liberales, ese conjunto de disciplinas que en la tradición clásica y medieval incluía la gramática, la retórica, la lógica, la aritmética, la geometría, la música y precisamente la astronomía.
Esta combinación de terror y sabiduría no es exclusiva de Alloces dentro de la Goetia, pero sí es especialmente marcada en su caso. El texto canónico indica además que puede otorgar buenos familiares, es decir, espíritus auxiliares que sirven al practicante que logra invocarlo y establecer un pacto con él. Esta capacidad lo convirtió, en los círculos de la magia ceremonial, en una figura muy codiciada entre quienes buscaban asistencia sobrenatural en sus estudios o prácticas rituales.
Alloces ocupa el puesto cuadragésimo de la lista de los setenta y dos demonios goéticos. Según algunas tradiciones, estos espíritus habrían sido originalmente sellados por el rey Salomón en un recipiente de bronce, y más tarde liberados por los babilonios al confundir el recipiente con un tesoro. Esta narrativa, aunque no tiene respaldo histórico verificable, forma parte del marco mítico que rodea al grimorio y que otorga a cada uno de sus demonios una historia compartida de cautiverio y liberación.
Origen y etimología
La etimología del nombre Alloces es incierta, como ocurre con buena parte de los nombres demoníacos recogidos en los grimorios medievales y renacentistas. Algunas variantes ortográficas documentadas en distintas copias manuscritas del texto son Alocer, Allocer y Alocas, lo que sugiere que el nombre fue transcrito de distintas formas a lo largo de los siglos, posiblemente a través de traducciones o copias sucesivas que introdujeron errores o adaptaciones fonéticas.
Los especialistas en demonología histórica y en estudios de grimorios señalan que muchos de los nombres de los setenta y dos demonios goéticos podrían derivar de distintas fuentes: deidades paganas de culturas mediterráneas, orientales o nórdicas que fueron reinterpretadas como demonios por las tradiciones judeocristianas; palabras de lenguas semíticas, griegas o latinas que describían algún atributo del espíritu; o simplemente nombres inventados o distorsionados en procesos de transmisión oral y escrita. En el caso de Alloces, no existe un consenso claro sobre cuál de estas vías originó su nombre, y la ausencia de fuentes anteriores al propio grimorio dificulta cualquier rastreo definitivo.
Lo que sí puede afirmarse con certeza es que el personaje tal como hoy lo conocemos es una creación consolidada de la tradición de la magia ceremonial europea, que alcanzó su forma más sistemática durante los siglos XVI y XVII, período en el que los grimorios circularon ampliamente, primero en manuscrito y luego en versiones impresas.
Algunos investigadores de la mitología comparada han especulado con la posibilidad de que los rasgos leoninos de Alloces puedan conectarse con antiguas deidades del sol o de la guerra representadas con cabeza de león en las culturas del Mediterráneo oriental, dado que el león fue un símbolo de poder, realeza y fuego en muchas de esas tradiciones. Sin embargo, estas teorías siguen siendo especulativas y no cuentan con evidencia documental directa que las respalde.
Apariencia y atributos
La descripción física de Alloces que recogen las distintas versiones del Ars Goetia es coherente en sus rasgos fundamentales, aunque con pequeñas variaciones según el manuscrito consultado. La imagen que emerge es la de un jinete poderoso, montado sobre un caballo de gran tamaño, que combina elementos humanos y animales de una forma que resultaba perturbadora para los lectores de la época.
Su rostro es el de un león, con todos los atributos que esa imagen evocaba: fiereza, depredación, autoridad. Sus ojos se describen como ardientes o encendidos, comparables en algunos textos a brasas o llamas vivas, lo que reforzaba la idea de una criatura del fuego o de los reinos infernales. Su voz se caracteriza como grave, ronca y penetrante, rasgos que en la demonología clásica solían asociarse con la capacidad de intimidar y de pronunciar verdades incómodas o revelaciones peligrosas.
La montura de Alloces, un enorme caballo, no es un detalle menor. En la cultura medieval y renacentista, el caballo era símbolo de poder guerrero, velocidad y nobleza. Un duque del infierno montado a caballo reproducía la imagen del caballero noble, pero invertida y corrompida: el poder al servicio del mal o, al menos, de fuerzas situadas fuera del orden divino establecido.
En cuanto a sus atributos funcionales, Alloces posee los siguientes poderes según el texto canónico del grimorio:
- Enseñanza de astronomía: Puede transmitir al invocador conocimientos sobre los astros, sus movimientos y sus influencias. En el contexto medieval, la astronomía incluía también lo que hoy llamaríamos astrología, por lo que este atributo tenía implicaciones tanto científicas como adivinatorias.
- Enseñanza de las artes liberales: Se le atribuye la capacidad de instruir en las distintas disciplinas del conocimiento formal, lo que en la práctica significaba que un invocador podría obtener de Alloces sabiduría, elocuencia o habilidades intelectuales.
- Concesión de espíritus familiares: Quizás su atributo más apreciado en la práctica mágica, Alloces puede proporcionar al practicante espíritus auxiliares o familiares que le sirven y le asisten. Estos familiares no son descritos como malignos en sí mismos, de ahí que el texto los califique de buenos.
- Mando militar: Como duque, comanda treinta y seis legiones de espíritus demoníacos, lo que en el imaginario del grimorio equivale a una enorme capacidad de movilización de fuerzas sobrenaturales.
El sello de Alloces es uno de los elementos más reproducidos en la literatura ocultista relacionada con la Goetia. Cada uno de los setenta y dos demonios tiene asignado un sello personal, un símbolo gráfico que según la tradición de la magia ceremonial sirve para establecer contacto con el espíritu, ya sea inscribiéndolo en metales, pergaminos o soportes rituales específicos. El sello de Alloces, como el del resto de demonios goéticos, ha sido reproducido en incontables ediciones del grimorio y en materiales ocultistas posteriores.
Mitos y leyendas
El catálogo de Salomón y la prisión de bronce
La narrativa mítica que rodea a todos los demonios del Ars Goetia, incluido Alloces, parte de una historia compartida: la del rey Salomón, a quien la tradición judeocristiana y la posterior literatura mágica atribuyeron el poder de convocar, interrogar y someter a espíritus de toda clase. Según esta leyenda, Salomón habría reunido a los setenta y dos demonios principales, extraído de ellos sus nombres, rangos y atributos, y los habría sellado en un recipiente de bronce que quedó enterrado o escondido.
Cuando los babilonios, creyendo que el recipiente contenía un tesoro, lo abrieron, los espíritus quedaron liberados y regresaron a los lugares que les correspondían según su naturaleza. Esta historia funciona como marco legitimador del grimorio: convierte al catálogo de demonios en un conocimiento de origen salomónico, es decir, de autoridad casi sagrada dentro de la tradición mágica occidental. Alloces, como parte de ese catálogo, comparte este origen mítico con los otros setenta y un espíritus listados junto a él.
La invocación de Alloces en la magia ceremonial
Más allá del relato mítico de origen, la presencia de Alloces en la tradición ocultista se concreta en los rituales de invocación descritos en los grimorios y en los comentarios que practicantes y estudiosos posteriores han elaborado sobre ellos. Según estas fuentes, invocar a Alloces requería seguir protocolos estrictos: preparar un círculo de protección, pronunciar ciertos conjuros en el momento adecuado según el calendario mágico, y mostrar el sello del duque para identificarlo y sujetarlo a la voluntad del mago.
La tradición insistía en que estos procedimientos no podían tomarse a la ligera. Invocar a un duque del infierno sin las protecciones adecuadas se consideraba peligroso no porque el demonio fuera a atacar físicamente al invocador, sino porque podría engañarlo, distorsionar la información que compartía o simplemente negarse a cumplir lo solicitado si no se cumplían las formas rituales. En este sentido, Alloces era visto como un espíritu poderoso pero negociable, cuya sabiduría estaba disponible para quien supiera cómo pedirla correctamente.
Los practicantes de la magia ceremonial que trabajaban con Alloces buscaban principalmente sus atributos de enseñanza: se le invocaba para adquirir conocimientos de astronomía o para obtener un familiar que ayudara en estudios o trabajos de naturaleza intelectual. Algunos textos tardíos de tradición ocultista también lo mencionan en relación con el discernimiento y la comprensión de fenómenos naturales complejos.
Alloces en los manuscritos medievales
Las referencias a Alloces en los textos históricos se concentran en distintas versiones manuscritas del Lemegeton o Llave Menor de Salomón, que comenzaron a circular en Europa durante la Edad Media tardía y el Renacimiento. Estos manuscritos no eran obras unitarias y estables: cada copia podía incorporar variaciones, adiciones o supresiones, y los nombres y atributos de los demonios a veces diferían entre versiones. Alloces aparece con suficiente consistencia en las distintas copias como para considerarse un personaje bien establecido dentro del canon goético, aunque los detalles menores de su descripción varían según el manuscrito.
Ilustraciones de la época, cuando las había, tendían a representar a los demonios goéticos de forma esquemática, priorizando los rasgos definitorios mencionados en el texto: en el caso de Alloces, el rostro leonino y la figura ecuestre eran los elementos centrales de cualquier representación visual.
Simbolismo y significado
Alloces encarna una de las tensiones más recurrentes en la demonología occidental: la del ser terrible que sin embargo posee y comparte sabiduría. Esta paradoja no es exclusiva de él; muchos de los setenta y dos espíritus goéticos son descritoscomo maestros o transmisores de conocimiento, lo que refleja una concepción del saber como algo potencialmente peligroso, accesible a través de vías que la ortodoxia religiosa condenaba pero que el imaginario popular y el de los practicantes de magia valoraban.
El rostro de león de Alloces carga con siglos de simbolismo acumulado. En las culturas del Mediterráneo antiguo y del Oriente Próximo, el león representaba el poder soberano, el fuego solar, la ferocidad guerrera y, en algunos contextos, la sabiduría real. Al trasladar estos atributos a un demonio, la tradición demonológica no los borraba: los recontextualizaba como poder situado fuera del orden divino, potencialmente útil pero siempre ambivalente.
El caballo sobre el que cabalga Alloces añade una dimensión de movimiento y de dominio del espacio. Los caballeros del infierno en la iconografía demonológica medieval son figuras de tránsito, que se mueven entre mundos y que llevan consigo tanto la amenaza como la promesa de sus atributos. Alloces como jinete es, en cierto modo, un mensajero: alguien que puede cruzar fronteras y traer consigo conocimientos de lugares a los que el ser humano ordinario no tiene acceso.
Su especialidad en astronomía tiene también un peso simbólico específico. El estudio de los astros fue durante siglos una disciplina fronteriza: legítima como ciencia natural, sospechosa como práctica adivinatoria. Un demonio que enseña astronomía sitúa ese conocimiento en un espacio de ambigüedad moral que refleja perfectamente la posición que esa disciplina ocupó durante siglos en la cultura occidental.
Finalmente, la capacidad de conceder familiares convierte a Alloces en un símbolo de mediación entre el practicante y el mundo espiritual. El familiar es, en muchas tradiciones mágicas, una extensión del propio mago: un auxiliar que actúa donde el humano no puede. Obtener un buen familiar de Alloces significaba, en la lógica del sistema goético, quedar integrado en una red de relaciones sobrenaturales con el duque del infierno como nodo central.
Relaciones con otros seres
Alloces frente a Bael
Bael es el primer rey de los setenta y dos espíritus goéticos y, como tal, ocupa el escalón más alto de la jerarquía dentro del Ars Goetia. Se le describe con múltiples cabezas, una de las cuales es de gato y otra de sapo, además de la humana, y se le atribuye el poder de otorgar invisibilidad y sabiduría. Alloces, en cambio, es un duque, un rango inferior al de rey dentro del sistema jerárquico del grimorio. Mientras Bael es fundamentalmente un espíritu de poder y ocultamiento, Alloces se orienta hacia la transmisión activa de conocimiento. La comparación entre ambos ilustra bien cómo el sistema goético distribuye distintos tipos de poder entre sus integrantes: no todos los grandes demonios son poderosos de la misma manera.
Alloces frente a Sitri
Sitri es otro de los príncipes goéticos, cuyo dominio se centra en provocar amor y pasión entre las personas. Su apariencia, con alas y cabeza de leopardo, comparte con Alloces el rasgo de combinar elementos humanos y animales, pero sus funciones son completamente distintas. Donde Alloces enseña y otorga conocimiento intelectual, Sitri opera sobre las emociones y los deseos. Esta diferencia de dominio es característica del sistema del grimorio, que tiende a especializar a cada demonio en un área concreta de influencia, creando un mapa de poderes sobrenaturales tan diversificado como el de cualquier panteón mitológico.
Alloces frente a Marbas
Marbas es un presidente goético que se describe con capacidad para enseñar artes mecánicas y para curar o causar enfermedades. Como Alloces, es un transmisor de conocimiento, pero su especialidad es de naturaleza más práctica y física. Alloces se inclina hacia las disciplinas intelectuales y celestiales, mientras que Marbas trabaja con el cuerpo y la materia. Ambos ilustran cómo la función de maestro o transmisor de saber aparece repartida entre varios espíritus del catálogo, cada uno con su área de especialización.
Influencia cultural y legado
El legado de Alloces se extiende principalmente a través de la larga historia de los grimorios y de la magia ceremonial occidental. El Ars Goetia y el sistema de los setenta y dos demonios que contiene han sido una referencia constante para quienes se han interesado por la demonología, el ocultismo o la historia de las religiones desde la Edad Media hasta la actualidad. En ese contexto, Alloces ocupa su lugar como una de las figuras del catálogo con rasgos más visuales y narrativos, lo que le ha valido atención sostenida entre lectores y estudiosos del tema.
Con el surgimiento del ocultismo moderno durante el siglo XIX y la renovada atención que distintas corrientes esotéricas prestaron a los grimorios históricos, figuras como Alloces volvieron a circular en publicaciones, traducciones y comentarios especializados. Las ediciones modernas del Lemegeton y del Ars Goetia han puesto estos textos al alcance de un público mucho más amplio, y con ellos la descripción de Alloces ha llegado a lectores de todo el mundo hispanohablante y más allá.
En el ámbito de la cultura popular, el arquetipo del demonio sabio y guerrero, enseñante y temible a la vez, que Alloces representa de forma paradigmática, ha influido de manera difusa en la construcción de personajes demoníacos en la literatura fantástica, el cine de terror, los juegos de rol y los videojuegos. Aunque no siempre se cita a Alloces por su nombre en estos contextos, el molde que representa —el ser infernal que domina el conocimiento y que puede negociar con los mortales— es uno de los más recurrentes en la ficción fantástica contemporánea.
La imagen de su sello, como la de los sellos del resto de demonios goéticos, ha trascendido el ámbito estrictamente ritual para convertirse en un símbolo reconocible dentro de la estética ocultista y del arte oscuro, reproducido en tatuajes, ilustraciones y objetos decorativos por personas que lo valoran tanto por su significado tradicional como por su fuerza visual.
Curiosidades
- Alloces ocupa el puesto número cuarenta de la lista de los setenta y dos demonios del Ars Goetia, una posición intermedia que lo sitúa en el corazón del catálogo.
- El número de legiones que manda, treinta y seis, aparece también asociado a otros demonios goéticos, lo que sugiere que el sistema numérico del grimorio responde a una lógica simbólica más que a una contabilidad literal.
- Su voz es uno de los rasgos más consistentemente mencionados en las distintas versiones del texto: grave, ronca y penetrante, como si el duque hablara desde las profundidades.
- La combinación de rostro de león y montura ecuestre lo conecta visualmente con imágenes del poder soberano en culturas tan distintas como la mesopotámica, la persa o la medieval europea.
- El término familiar que se usa para describir los espíritus que Alloces puede conceder tiene una larga historia en la magia popular europea, donde los familiares eran compañeros sobrenaturales que asistían a brujos y magos en sus prácticas.
- Algunas versiones del grimorio incluyen indicaciones sobre los días u horas más propicias para invocar a Alloces, integrándolo en un sistema astrológico y calendárico que refleja la estrecha relación entre magia ceremonial y astronomía en la cultura occidental premoderna.
- A diferencia de muchos demonios goéticos asociados a la destrucción o la guerra, Alloces tiene un perfil predominantemente intelectual, lo que ha hecho que algunos estudiosos lo vean como una personificación simbólica del conocimiento prohibido o de la curiosidad humana.
Preguntas frecuentes sobre Alloces
¿Qué es exactamente Alloces y en qué texto aparece?
Alloces es un espíritu demoníaco catalogado en el Ars Goetia, la primera sección del grimorio conocido como La Llave Menor de Salomón, uno de los textos más importantes de la tradición de la magia ceremonial occidental. Dentro de ese sistema, Alloces ostenta el rango de duque del infierno y ocupa el puesto cuadragésimo de una lista de setenta y dos espíritus. Se le describe como un maestro de astronomía y artes liberales que manda treinta y seis legiones de demonios.
¿Cómo se describe físicamente a Alloces?
El texto canónico del Ars Goetia lo presenta como un jinete montado en un caballo de gran tamaño, con el rostro de un león, ojos ardientes y una voz grave y ronca. Esta mezcla de rasgos animales y humanos es característica de muchos espíritus demoníacos descritos en los grimorios medievales y renacentistas, y en el caso de Alloces enfatiza la dualidad entre ferocidad y sabiduría que define su figura.
¿Cuáles son los poderes de Alloces?
Según el Ars Goetia, Alloces puede enseñar astronomía y artes liberales a quienes lo invocan, y también es capaz de conceder espíritus familiares que sirven al practicante. Además, como duque, tiene autoridad sobre treinta y seis legiones de demonios. Estas capacidades lo convierten en una figura valorada dentro de la tradición de la magia ceremonial, especialmente entre quienes buscan conocimiento o asistencia espiritual.
¿Alloces pertenece a alguna mitología antigua o es una creación medieval?
Alloces tal como lo conocemos es fundamentalmente una creación de la tradición demonológica medieval y renacentista europea, consolidada en el Ars Goetia. Algunos especialistas han especulado con posibles influencias de deidades paganas previas, especialmente dado su rostro leonino y sus atributos de sabiduría, pero no existe evidencia documental directa que establezca una conexión clara con ninguna deidad específica de culturas anteriores. Su forma definitiva es producto de la magia ceremonial occidental y de los grimorios que circularon en Europa entre los siglos XVI y XVII.

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