Cántabra

La mitología cántabra nació entre las montañas de Cantabria y el mar Cantábrico, en una tierra donde la niebla y el bosque dieron forma a criaturas únicas. El Ojáncanu, gigante feroz de un solo ojo, encarna la brutalidad de la naturaleza salvaje, mientras que la Ojáncana representa su contraparte femenina. El Nuberu domina las tormentas y las nubes desde las alturas. Estos seres, junto a otros espíritus que pueblan ríos, cuevas y robledales, revelan cómo los pueblos prerromanos del norte peninsular explicaron el mundo que los rodeaba y lo temieron con razón.

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