Idunn

Idunn diosa nórdica con manzanas de la juventud eterna mitología nórdica

En la mitología nórdica, Idunn ocupa un lugar de importancia singular como guardiana de los manzanos de la juventud eterna. Esta diosa, cuyo nombre significa «la que rejuvenece», es la responsable de preservar la vitalidad de los Aesir, los dioses principales del panteón escandinavo, mediante los frutos mágicos que custodia celosamente en su jardín divino. Su historia, transmitida a través de las antiguas sagas y poemas mitológicos, ha fascinado a estudiosos y aficionados a la mitología durante siglos, convirtiéndose en un símbolo perdurable de renovación, fertilidad y la lucha eterna contra el paso del tiempo.

Índice de contenidos
  1. Resumen rápido
  2. Datos básicos
  3. ¿Quién es Idunn?
  4. Origen y etimología
  5. Apariencia y atributos
  6. Mitos y leyendas
  7. Simbolismo y significado
  8. Relaciones con otros seres
  9. Influencia cultural y legado
  10. Curiosidades
  11. Preguntas frecuentes sobre Idunn

Resumen rápido

Idunn es una diosa de la mitología nórdica, esposa del dios Bragi, cuya función principal es guardar los manzanos de la inmortalidad que mantienen jóvenes a los dioses del Ásgard. Sin sus frutos, incluso los seres divinos envejecerían y perderían su poder, lo que convierte a Idunn en una figura esencial para la supervivencia del orden cósmico nórdico. Su mito más famoso relata su secuestro por el gigante Thiazi y el heroico rescate llevado a cabo por Loki, un evento que ilustra la fragilidad del equilibrio entre los mundos mitológicos.

Datos básicos

  • Nombre: Idunn (también transliterado como Idun o Iðunn)
  • Cultura: Mitología nórdica escandinava
  • Tipo de ser: Diosa
  • Dominio: Juventud eterna, renovación, fertilidad, manzanas de la inmortalidad
  • Símbolos: Manzanas doradas, jardín divino, ciclo de regeneración
  • Consorte: Bragi, dios de la poesía y la elocuencia
  • Residencia: Ásgard, específicamente en su jardín donde crecen los manzanos mágicos
  • Equivalencias: Algunas tradiciones la relacionan con figuras de renovación en otras mitologías europeas antiguas, aunque no posee un paralelo directo universalmente aceptado

¿Quién es Idunn?

Idunn es una de las figuras divinas más singulares de la mitología nórdica, distinguiéndose de otros dioses por su función especializada y crítica dentro del cosmos escandinavo. A diferencia de deidades como Odín, Thor o Freyja, cuyos dominios abarcan aspectos más amplios de la existencia divina y humana, Idunn concentra su poder en una responsabilidad específica pero absolutamente vital: el mantenimiento de la juventud eterna de los dioses.

La etimología de su nombre, que deriva de raíces germánicas antiguas relacionadas con el rejuvenecimiento y la renovación, refleja con precisión su esencia divina. Idunn no es simplemente una guardiana pasiva de frutos mágicos, sino que encarna la fuerza activa de la regeneración, la fertilidad cíclica y la promesa de renovación que caracteriza los ciclos naturales que los pueblos nórdicos observaban en su entorno. Su presencia en el panteón nórdico subraya una verdad fundamental de aquella cosmología: incluso la inmortalidad requiere mantenimiento, y la juventud es un estado que debe ser constantemente cultivado y preservado.

Como esposa de Bragi, dios asociado con la poesía, la música y la elocuencia, Idunn comparte una vida divina enraizada en la creación, la belleza y los dones que enriquecen la existencia. Juntos representan aspectos complementarios de la vitalidad: Bragi anima el espíritu a través de la palabra y el arte, mientras que Idunn sustenta el cuerpo divino mediante sus frutos rejuvenecedores. Esta pareja simboliza la interdependencia de la creación artística y la renovación física, ambas esenciales para una existencia plena y significativa.

Origen y etimología

Las fuentes primarias sobre Idunn provienen principalmente de textos mitológicos compilados durante la era medieval, especialmente la Prosa Edda, atribuida al erudito islandés Snorri Sturluson, y los poemas de la Poesía Edda. Aunque estos textos fueron registrados por escrito durante el cristianismo medieval, preservan tradiciones orales que se remontan a la era vikinga y a épocas previdiangas entre los pueblos germánicos y escandinavos.

El nombre Idunn, en su forma nórdica antigua Iðunn, tiene raíces etimológicas que revelan mucho sobre su naturaleza divina. Algunos lingüistas sugieren que el nombre se relaciona con la palabra nórdica antigua «iðja», que significa rejuvenecer o renovar. Otros estudiosos la conectan con raíces indoeuropeas más antiguas asociadas con la juventud y el vigor. Esta conexión lingüística no es meramente académica: en la mitología nórdica, el nombre de una deidad reflejaba directamente su esencia y sus poderes, por lo que la etimología de Idunn proporciona una ventana directa hacia su significado cósmico.

El origen de Idunn en la cosmología nórdica es interesante porque, a diferencia de muchos otros dioses, no hay narrativas extensas que describan su nacimiento o generación. Ella aparece en los textos mitológicos como una presencia establecida, subyacente al funcionamiento del cosmos divino, lo que sugiere que su figura era considerada fundamental y primordial en la concepción nórdica del universo. Los especialistas en mitología nórdica sugieren que esto refleja su importancia prerrogativa: Idunn simplemente es, porque sin su existencia y sus dones, la estructura misma del mundo divino se derrumbaría.

Apariencia y atributos

Las descripciones físicas de Idunn en los textos mitológicos nórdicos son, como con muchas deidades nórdicas, relativamente limitadas pero evocadoras. Se la retrata típicamente como una diosa de belleza eterna, con rasgos que reflejan la juventud perpetua que ella misma custdia. Su asociación constante con los manzanos dorados que resguarda sugiere que su apariencia personal capturaba la misma cualidad luminosa y vital de sus preciados frutos: radiante, dorada, llena de vitalidad interna.

El atributo más distinctive y omnipresente en la mitología de Idunn son, naturalmente, sus manzanos mágicos. Estos no son árboles ordinarios, sino seres de poder concentrado que crecen en el jardín divino de Idunn dentro del Ásgard. Los frutos que producen poseen la capacidad única de restaurar la juventud a cualquier dios que los consuma. A diferencia de otras frutas mitológicas que podían conferir conocimiento, fuerza o poderes específicos, los manzanos de Idunn ofrecen el don más básico y fundamental: la renovación perpetua de la juventud.

Algunos textos mitológicos sugieren que Idunn llevaba consigo una cesta o contenedor en el cual guardaba los manzanos, protegiéndolos de accesos no autorizados y distribuyéndolos entre los dioses según era necesario. Este rol de custodia activa la convierte no en una simple depositaria pasiva, sino en una administradora vigilante de uno de los recursos más valiosos del cosmos nórdico. Su jardín, frecuentemente descrito en términos de belleza extraordinaria y abundancia, representa un espacio de abundancia sagrada dentro del Ásgard, contrastando con las regiones más áridas o combativas del reino divino.

Mitos y leyendas

El secuestro de Idunn por Thiazi: el mito más célebre

El relato más famoso y detallado que involucra a Idunn es el de su secuestro perpetrado por el gigante Thiazi, un mito que aparece en la Prosa Edda y que se conoce comúnmente como «El Robo de los Manzanos de Idunn» o «La Historia de Idunn Perdida». Este episodio mitológico es significativo porque ilustra la vulnerabilidad de incluso los seres inmortales y los peligros que acechan constantemente al orden cósmico que sustenta el universo nórdico.

Según la narración mitológica, el gigante Thiazi, quien habitaba en Jotunheim, la tierra de los gigantes, idió un plan para robar a Idunn y sus manzanos de la inmortalidad. Para lograr este objetivo, manipuló a Loki, el dios de la astucia y el engaño, mediante promesas que aprovechaban la codicia o la vanidad del trickster divino. Disfrazado de águila, Thiazi se cernió sobre los dioses en Midgard mientras cazaban, y mediante una serie de engaños coordinados con Loki, logró separar a Idunn del grupo divino.

Una vez que la diosa quedó aislada y vulnerable, el gigante la raptó, llevándola contra su voluntad a Jotunheim, su fortaleza en la tierra de los gigantes. Aunque los detalles específicos varían entre las diferentes versiones del mito, la consecuencia fue inmediata y catastrófica para el orden divino: sin acceso a los manzanos de Idunn, los dioses del Ásgard comenzaron a envejecer dramáticamente. Su piel se marchitó, sus cabellos se tornaron grises, su fuerza disminuyó y toda la vitalidad que los caracterizaba se fue consumiendo gradualmente.

La consternación que se apoderó del Ásgard fue profunda. Los Aesir, acostumbrados a la juventud perpetua y el poder divino, enfrentaban de repente la perspectiva del declive, la debilidad y, potencialmente, la mortalidad. Esta experiencia revelaba una verdad incómoda: la inmortalidad de los dioses nórdicos no era absoluta o incondicional, sino que dependía enteramente de la disponibilidad de los frutos de Idunn. Sin ella, incluso los seres más poderosos del cosmos envejecerían y se desvanecerían.

El rescate heroico de Loki y la persecución de Thiazi

Confrontados con la crisis existencial que amenazaba su propia continuidad, los dioses se vieron forzados a actuar. Loki, culpable en parte de la situación por su complicidad inicial en el rapto, fue conminado a rescatar a Idunn y restaurar el orden cósmico. Reconociendo la gravedad de la situación y quizás redemiblendose a sí mismo, Loki accedió a esta tarea peligrosa.

Utilizando su capacidad para cambiar de forma, Loki se transformó a sí mismo en un halcón, un pájaro de vuelo rápido y ágil. En esta forma aviaria, logró penetrar las defensas de Jotunheim y alcanzar la fortaleza donde Thiazi mantenía cautiva a Idunn. Al encontrar a la diosa, Loki realizó otra de sus transformaciones mágicas, convirtiendo a Idunn en una nuez pequeña, lo que le permitía llevarla en su garra mientras volaba a través del cielo.

Lo que siguió fue una épica persecución aérea a través de los nueve mundos. Thiazi, percatándose del robo y la fuga de Loki, se transformó a su vez en águila y persiguió al halcón por los cielos. La carrera fue feroz y peligrosa, con Loki volando lo más rápido que podía mientras el gigante águila lo perseguía implacablemente, cerrando gradualmente la distancia. Este relato de persecución captura la tensión y el drama del enfrentamiento entre dioses y gigantes, entre el orden y el caos.

Sin embargo, los dioses del Ásgard, habiendo observado la persecución desde lejos, prepararon una emboscada para Thiazi. A medida que el gigante águila se acercaba a las puertas del Ásgard, fue atacado por los dioses, quienes lo derribaron del cielo. Thiazi cayó muerto dentro de los muros del Ásgard, finalmente derrotado. Algunos relatos específicos mencionan que fue atacado con fuego o con armas divinas, culminando la amenaza que había representado para el orden cósmico.

Una vez que Loki aterrizó de forma segura en el Ásgard, transformó a Idunn nuevamente en su forma divina. Los dioses pudieron acceder nuevamente a sus manzanos, recuperando rápidamente su juventud y vigor. El mundo divino fue restaurado a su estado anterior. La muerte de Thiazi servía además como castigo por su transgresión contra el orden divino, reafirmando que incluso los más poderosos entre los gigantes no podían desafiar impunemente a los Aesir en sus propios dominios.

El significado cosmológico del mito del secuestro

Este mito del secuestro de Idunn no es simplemente una aventura de aventureros divinos. En el contexto de la mitología nórdica, representa el conflicto eterno entre el orden (representado por los dioses y el mantenimiento de la juventud divina) y el caos (encarnado por los gigantes y la amenaza de la degradación). La captura de Idunn simboliza la ruptura del equilibrio cósmico, mientras que su rescate representa la restauración necesaria del orden.

El hecho de que incluso Loki, el trickster divino, debiera ser movilizado para rescatarla subraya la universalidad de la dependencia de los dioses respecto de Idunn. Ni siquiera el dios más astuto y versátil del panteón podría sobrevivir sin sus dones. Esto coloca a Idunn en un nivel de importancia funcional que algunos especialistas comparan con las figuras más centrales del panteón nórdico.

Simbolismo y significado

En los estratos más profundos del simbolismo mitológico nórdico, Idunn y sus manzanos representan varios conceptos interconectados que resonaban profundamente con la cosmovisión de los pueblos escandinavos antiguos. El significado de esta diosa se extiende mucho más allá de la simple narrativa de un personaje divino; ella encarna ideas fundamentales sobre la naturaleza de la existencia, el tiempo y la regeneración.

La juventud eterna y la negación del paso del tiempo: En un nivel evidente, Idunn personifica el deseo humano fundamental de rechazar el paso del tiempo y la vejez. Sus manzanos ofrecen lo que ningún mortal puede alcanzar: la posibilidad real de juventud infinita. Para los pueblos nórdicos, que vivían en un clima riguroso donde el paso de las estaciones era dramático y donde la vida podía ser breve y dura, la idea de una renovación perpetua tendría un atractivo profundo. Idunn representa la fantasía humana más antigua y quizás más universal: la eterna juventud.

La fertilidad y el ciclo agrario: Los manzanos de Idunn también pueden interpretarse como símbolos de la fertilidad agraria y los ciclos de crecimiento que eran cruciales para la supervivencia de los pueblos nórdicos. Las manzanas, como frutos que maduran anualmente, representaban el ciclo de muerte y renacimiento que caracteriza tanto a la naturaleza como a la vida humana. La custodia de Idunn sobre estos árboles la vinculaba con la abundancia y la prosperidad de las cosechas, aspectos vitales de la vida comunitaria escandinava.

La interdependencia y la vulnerabilidad: El mito del secuestro de Idunn introduce un tema más existencial: la idea de que incluso los más poderosos son vulnerables y dependen de fuerzas que pueden serles negadas. Los dioses, a pesar de toda su fuerza y poder, fueron debilitados sin acceso a los frutos de Idunn. Esto refleja una comprensión sofisticada de que el poder absoluto es una ilusión y que todo ser, incluso lo divino, depende de algo que está parcialmente fuera de su control. Para los pueblos nórdicos, esto resonaba con realidades viscerales: la dependencia de las cosechas, la vulnerabilidad ante las fuerzas naturales, la fragilidad de la existencia humana incluso en el contexto de la civilización.

La guardiania y la responsabilidad: Idunn también encarna la idea de la guardiania responsable. Ella no consume sus propios manzanos en exceso ni los desperdicia; en cambio, los distribuye sabiamente entre los dioses según sea necesario. Esta característica sugiere una idea de liderazgo basado en la mayordomía cuidadosa de recursos preciosos, una idea que habría resonado en una cultura donde el jefe o el rey se consideraba responsable del bienestar de su comunidad.

Relaciones con otros seres

Idunn y Bragi: la pareja divina de la vitalidad artística

La relación entre Idunn y su consorte Bragi representa una unión de dos aspectos complementarios de la existencia divina. Bragi, como dios de la poesía, la música, la sabiduría y la elocuencia, anima el espíritu y la mente con belleza y conocimiento. Idunn, por su parte, sustenta el cuerpo divino mediante la renovación perpetua. Juntos encarnan la idea de que una existencia plena requiere tanto nourishment espiritual e intelectual como physical renewal. Su matrimonio en el panteón nórdico sugiere una comprensión de que la creación artística y la vitalidad biológica son inseparables y mutuamente reforzantes.

A diferencia de otras parejas divinas en la mitología nórdica cuyos matrimonios frecuentemente se caracterizan por conflicto o cuyos hijos son figuras de importancia cosmológica, Idunn y Bragi representan una relación de armonía relativamente tranquila. Su unión no genera narrativas épicas de batalla o consecuencias apocalípticas; en cambio, encarnan un tipo diferente de importancia: la de mantener los fundamentos continuos de la vida divina.

Idunn frente a Loki: la redención a través de la acción

La relación entre Idunn y Loki es peculiar e instructiva. Loki, en su rol como trickster divino, fue inicialmente cómplice en el robo de Idunn, victimizado por las manipulaciones de Thiazi o actuando impulsivamente por razones propias. Sin embargo, cuando enfrentó las consecuencias de sus acciones —los dioses debilitados y enojados, el orden cósmico amenazado— Loki se vio obligado a ser el agente de su recuperación. En cierto sentido, Idunn actúa como un catalizador que impulsa a Loki hacia la redención.

Esta dinámica subraya un aspecto importante de la mitología nórdica: incluso los transgresores pueden redimirse a través de la acción valiente y la aceptación de responsabilidad. Loki, el pícaro problemático, se convierte temporalmente en héroe cuando la amenaza a Idunn y lo que ella representa se vuelve demasiado grave para ignorar. En este sentido, Idunn encarna el bien común y el orden que incluso los dioses caóticos deben proteger.

Idunn y Thiazi: la amenaza de la corrupción y la usurpación

El gigante Thiazi representa la antítesis directa de Idunn. Mientras que ella personifica la renovación, la vida y la preservación del orden cósmico, Thiazi encarna el caos, la ambición destructiva y el deseo de trastornar el equilibrio establecido. La avaricia de Thiazi por los manzanos de Idunn no es simplemente codicia material; es un intento de usurpar el control sobre los fundamentos mismos de la vitalidad divina.

Al contrario que algunos antagonistas de la mitología nórdica, Thiazi no posee una motivación compleja o simpatética. Su papel es puramente antagónico: es el obstáculo que debe ser superado para que el orden sea restaurado. En este sentido, Thiazi y Idunn representan dos fuerzas cosmológicas opuestas: la preservación y la amenaza, el cuidado y la codicia, el orden y el caos.

Idunn en relación con otras diosas del Ásgard

Mientras que Idunn posee un rol claramente definido y especializado, otras diosas del panteón nórdico como Frigg, Freyja y Sif poseen dominios más amplios. Frigg, esposa de Odín, es figura de maternidad, matrimonio y sabiduría doméstica. Freyja es diosa del amor, la guerra y la fertilidad, con un rango mucho más amplio de poder y participación en los asuntos divinos. Sif, esposa de Thor, aunque poco documentada en las fuentes, está asociada con la tierra y la fecundidad agraria.

Idunn se distingue de estas diosas por la extrema especialización de su función. No es guerrera como Freyja, no es reina del panteón como Frigg. Su poder es más profundamente esotérico y fundamental: ella literalmente sustenta la existencia continua de los dioses. En este sentido, aunque podría parecer que Idunn es una figura menor en términos de narrativa mitológica prominente, su función la coloca en un nivel de importancia que es quizás más fundamental que el de muchos otros miembros del panteón.

Influencia cultural y legado

La figura de Idunn ha trascendido los límites de la mitología antigua y ha dejado una marca duradurable en la cultura occidental, tanto en contextos académicos como en la imaginación popular. Su legado es particularmente evidente en cómo ha sido reinterpretada y reinventada en diversos medios y contextos culturales a lo largo de los últimos siglos.

En la literatura y la poesía: Los poetas románticos del siglo diecinueve, fascinados por la mitología nórdica, frecuentemente se refirieron a Idunn y sus manzanos como símbolos de la juventud perdida y la nostalgia por un pasado dorado. Su figura aparece en poesía, novelas y en adaptaciones literarias del corpus mitológico nórdico. La idea de las manzanas de la inmortalidad ha inspirado innumerables obras que exploran temas de envejecimiento, mortalidad y el deseo humano de trascendencia.

En el arte visual: Artistas de tradiciones pictóricas europeas han retratado a Idunn en diversos estilos, desde el art nouveau hasta expresiones contemporáneas. Estas representaciones visuales con frecuencia enfatizan su belleza etérea, su conexión con la naturaleza y los manzanos que la definen. El arte de la era vikinga, aunque escaso en cuanto a representaciones explícitas de dioses individuales, contiene motivos de manzanas y árboles que algunos especialistas interpretan como referencias a su veneración.

En la cultura popular moderna: La figura de Idunn ha encontrado nuevas formas de expresión en la cultura contemporánea. Aparece en videojuegos, frecuentemente como personaje jugable o figura de importancia narrativa en obras basadas en mitología nórdica. Ha sido adaptada en cómics, series de televisión y películas que reimaginan la mitología antigua para audiencias modernas. Estas adaptaciones, aunque varían ampliamente en su fidelidad a las fuentes tradicionales, mantienen ciertos elementos reconocibles: su asociación con la juventud, sus manzanos mágicos y su rol como figura de renovación.

En la práctica religiosa contemporánea: Algunos practicantes del neopaganismo nórdico y las religiones que buscan revivir las prácticas religiosas de la antigüedad escandinava han incorporado a Idunn en sus tradiciones. Aunque estos movimientos son generalmente pequeños y variados en sus prácticas exactas, demuestran cómo las figuras mitológicas antiguas mantienen una capacidad de resonancia espiritual para comunidades modernas.

En el análisis académico: Los estudiosos de mitología comparada y de los estudios nórdicos continúan analizando a Idunn como una figura central para entender la cosmología y los valores de los pueblos nórdicos antiguos. Su análisis ha contribuido a debates más amplios sobre la naturaleza de la divinidad en las culturas indoeuropeas, el rol de las diosas en sistemas religiosos patriarcales antiguos, y la forma en que las culturas conceptualizan el tiempo, la mortalidad y la renovación.

Curiosidades

  • El mito del secuestro de Idunn es uno de los pocos episodios en la mitología nórdica donde los dioses enfrentan debilidad temporal, subraya que incluso la inmortalidad divina tiene límites y depende de circunstancias externas.
  • La transformación de Loki en halcón y de Idunn en nuez durante el rescate es un ejemplo de las sofisticadas prácticas de shapeshifting o cambio de forma que aparecen frecuentemente en la mitología nórdica, sugiriendo una comprensión antigua de la fluidez de la identidad.
  • Los manzanos de Idunn pueden estar inspirados en la observación real de los pueblos nórdicos de frutas exóticas que llegaban a través del comercio, transformadas en la mitología en algo mucho más mágico y significativo.
  • Algunos especialistas sugieren que Idunn y sus manzanos podrían ser un reflejo mitológico de prácticas antiguales de preservación de alimentos, particularmente la capacidad de las frutas y las manzanas para ser almacenadas durante los duros inviernos nórdicos, prolongando la vida a través del invierno.
  • La muerte de Thiazi en el Ásgard y la aparente falta de represalias significativas de su hijo Skadi sugieren complejidades en las relaciones entre dioses y gigantes que van más allá de simple antagonismo; Skadi, de hecho, se convierte en esposa de Njord después de este episodio.
  • En las fuentes textuales sobrevivientes, Idunn aparece notablemente poco; mucha de su mitología puede haber existido en tradiciones orales que fueron perdidas antes de ser registradas por escrito, sugiriendo que su importancia puede haber sido aún mayor de lo que los textos actuales indican.

Preguntas frecuentes sobre Idunn

¿Qué son exactamente los manzanos de Idunn y qué poder tienen?

Los manzanos de Idunn son árboles mágicos que crecen en el jardín divino de Idunn dentro del Ásgard. Sus frutos poseen la capacidad única de restaurar y mantener la juventud eterna en cualquier ser divino que los consuma. Sin acceso regular a estas manzanas, incluso los dioses inmortales envejecerían y perderían su poder, como sucedió durante el secuestro de Idunn por Thiazi.

¿Por qué Loki fue elegido para rescatar a Idunn si él había ayudado en su captura?

Aunque Loki fue inicialmente cómplice en el secuestro de Idunn, posiblemente manipulado por Thiazi o actuando por su propia naturaleza trickster, fue el único dios con las habilidades necesarias para infiltrarse en Jotunheim y realizar el rescate. Su capacidad de cambiar de forma, transformándose en halcón, lo hizo indispensable. Además, Loki fue conminado por los otros dioses a remediar su error, redimiendo su rol en la transgresión original.

¿Qué representa Idunn en la mitología nórdica más allá de la simple juventud eterna?

Idunn encarna múltiples significados en la cosmología nórdica: la renovación cíclica, la fertilidad agraria, la importancia de la guardiania responsable y, quizás más profundamente, la vulnerabilidad inherente incluso de los seres más poderosos. Su mito subraya que el orden cósmico depende de la preservación de ciertos elementos fundamentales y que la ruptura de ese orden tiene consecuencias inmediatas y catastróficas.

¿Existe evidencia arqueológica o histórica de un culto directo a Idunn entre los pueblos nórdicos?

Los registros históricos directos de un culto específico a Idunn son escasos. Sin embargo, hallazgos arqueológicos de arte de la era vikinga contienen representaciones de manzanas y árboles frutales que algunos especialistas interpretan como posibles referencias a ella. Su ausencia de templos documentados probablemente refleja el hecho de que su importancia era más cosmológica que devocional, manifestándose en la mitología narrativa más que en prácticas religiosas públicas organizadas.

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