Devaki

Devaki es una figura fundamental en la mitología hindú, conocida principalmente como la madre del dios Krishna, una de las deidades más veneradas en la tradición religiosa india. Su historia es un relato de amor maternal, sacrificio y fe inquebrantable frente a la adversidad. A través de los siglos, la narrativa de Devaki y Krishna ha inspirado a millones de devotos y sigue siendo central en la comprensión de los valores espirituales del hinduismo.
Resumen rápido
Devaki fue una princesa de la dinastía Yadava que se convirtió en la madre de Krishna, el octavo avatar de Vishnu. Encerrada en una prisión por su hermano Kamsa, quien temía una profecía que anunciaba su muerte a manos del hijo de Devaki, ella soportó el dolor de perder a siete hijos antes de que Krishna naciera milagrosamente y fuera puesto a salvo. Su historia simboliza la paciencia, la fe y la capacidad del espíritu humano para resistir la opresión.
Datos básicos
- Nombre: Devaki (también conocida como Devaki Rani)
- Cultura: Mitología hindú
- Tipo de ser: Reina humana, madre divina
- Dominio: Maternidad, devoción, fe espiritual
- Padre: Devaka, rey de la dinastía Yadava
- Consorte: Vasudeva
- Hijos: Diez hijos en total; Krishna fue el octavo
- Hermano: Kamsa, tirano rey de Mathura
- Símbolos: La cárcel, el peso del destino, la luz divina en la oscuridad
- Equivalencias: María en el cristianismo (como madre de una deidad); Hera en la mitología griega (como reina y madre)
¿Quién es Devaki?
Devaki es una de las figuras más reverenciadas en la mitología hindú, aunque no es adorada como una deidad en el sentido tradicional. Su importancia radica en ser la madre biológica del dios Krishna, considerado el octavo avatar de Vishnu y una de las figuras más centrales en el hinduismo. Pertenecía a la prestigiosa dinastía Yadava, una línea real legendaria que según la tradición hindú gobernó en el antiguo territorio de Mathura en lo que hoy es India.
Devaki no fue una reina guerrera ni una gobernante poderosa en el sentido político. Su grandeza espiritual y su importancia mitológica proceden de su capacidad para soportar un sufrimiento extraordinario con paciencia, fe y amor incondicional. Su vida estuvo marcada por una profecía trágica que la condenó a perder hijos repetidamente, hasta que finalmente dio a luz a Krishna, quien cumpliría la profecía de manera inesperada al derrotar a su tío tirano Kamsa.
En la cosmovisión hindú, Devaki representa la encarnación del dharma (deber y rectitud) femenino. A pesar de las circunstancias brutales en las que vivió, mantuvo su fe en la voluntad divina y su amor por sus hijos. Esta capacidad de resistencia espiritual la convierte en un modelo de virtud que ha sido estudiado y venerado durante miles de años en textos sagrados, obras de arte y prácticas devotas.
Origen y etimología
El nombre Devaki tiene profundas raíces en el sánscrito, la lengua antigua del hinduismo. Proviene de la palabra "deva", que significa "dios" o "divino", combinada con el sufijo "ki", que denota posesión o relación. Por lo tanto, Devaki puede interpretarse como "la divina" o "aquella que pertenece a lo divino". Algunos eruditos sugieren que también podría significar "aquella que es adorada por los dioses" o "la que posee cualidades divinas".
La presencia del término "Devaki Rani" en las tradiciones populares añade otra dimensión al nombre. "Rani" significa "reina" en sánscrito, por lo que esta forma completa se traduce como "Reina Devaki" o "Reina Divina". Este título refleja tanto su estatus como princesa Yadava como su reconocimiento posterior como madre de una deidad, elevándola a un rango sagrado en la mitología hindú.
Las fuentes antiguas hindúes, particularmente el Bhagavata Purana y otras Puranas, hacen referencias a Devaki desde tiempos antiguos, lo que sugiere que su figura tiene raíces en tradiciones orales que datan de hace miles de años. Aunque no se puede determinar una fecha exacta para el origen de estos relatos, los especialistas en mitología hindú consideran que la narrativa de Devaki probablemente se desarrolló durante el período en que se compilaban los grandes textos épicos sánscritos, aunque fue refinada y expandida durante siglos posteriores.
Apariencia y atributos
Aunque los textos mitológicos antiguos no proporcionan descripciones físicas extremadamente detalladas de Devaki, la tradición hindú la representa consistentemente como una mujer de gran belleza y dignidad. Se la describe típicamente como posehedora de rasgos refinados, con ojos grandes y expresivos que reflejan tanto su dulzura como la profundidad de su sufrimiento. Como miembro de la realeza Yadava, era representada vistiendo ropajes reales elegantes, frecuentemente adornos de oro y joyas que reflejaban su posición como princesa.
Un aspecto notable de la representación de Devaki es la expresión melancólica que se captura en el arte hindú. Aunque hermosa, su rostro con frecuencia retrata una melancolía serena, simbolizando el peso constante de la profecía que perseguía su vida. En muchas representaciones artísticas, sus ojos muestran tanto la profundidad del amor maternal como las lágrimas del sufrimiento que ha experimentado.
En términos de atributos y características espirituales más que físicas, Devaki es asociada con varias cualidades elevadas. Se la conoce por su paciencia ilimitada, su fe inquebrantable en lo divino y su capacidad para amar incondicionalmente. Estos atributos espirituales son considerados tan o más importantes que su apariencia física en la tradición hinduista. Los textos la describen como poseedora de virtud (satva guna), compasión y una dedicación completa a su dharma como esposa y madre, incluso en las circunstancias más adversas.
Mitos y leyendas
La profecía de Kamsa y el encarcelamiento
La historia de Devaki comienza con un evento profético que marcaría el curso de toda su existencia. Su hermano Kamsa, quien había usurpado el trono de Mathura, fue visitado por un sabio o en algunas versiones del relato, escuchó una profecía directamente de fuentes divinas. Esta profecía anunciaba que el octavo hijo de Devaki traería la muerte del tirano Kamsa. Aterrorizado por esta predicción, Kamsa tomó medidas extremas.
Inmediatamente después de su boda con Vasudeva, un noble de la dinastía Yadava que era virtuoso y honorable, Devaki fue encarcelada junto con su nuevo esposo. Kamsa no se conformó simplemente con retenerlos en cautiverio; construyó una prisión subterránea fuertemente vigilada, guardada día y noche por soldados leales. A pesar de ser miembros de la realeza, fueron tratados como prisioneros comunes, separados de sus familias y del mundo exterior.
Lo más brutal del plan de Kamsa fue su intención de matar a cada hijo que naciera de la unión de Devaki y Vasudeva. Aunque esto era profundamente contrario a las normas de la ética hindú y a los principios del dharma, el miedo de Kamsa a su propio destino lo llevó a cometer actos abominables. Con cada nacimiento, Kamsa esperaba cumplir el supuesto requisito de la profecía, sin darse cuenta de que su interpretación de las palabras proféticas era errónea.
Los siete hijos perdidos y el sufrimiento de Devaki
Durante años de encarcelamiento, Devaki concibió y dio a luz a siete hijos en las oscuras cámaras de la prisión. Cada nacimiento fue una mezcla de alegría y agonía terrible. Los textos describen cómo Devaki experimentaba la esperanza natural de una madre al traer nueva vida al mundo, seguida inmediatamente por el horror de saber que Kamsa vendría a arrebatar al niño de sus brazos.
Los nombres y detalles de estos siete hijos varían ligeramente según diferentes tradiciones y textos puránicos, pero la esencia de la historia permanece constante: cada uno fue ejecutado por orden de Kamsa, a menudo de formas brutales. Algunas versiones de la leyenda sugieren que fueron lanzados contra las paredes de piedra de la prisión. Otras indican que fueron envenenados o sofocados. La crueldad específica del método importa menos que el sufrimiento incomparable que Devaki tuvo que soportar como madre.
Este período de la vida de Devaki es considerado en la mitología hindú como una prueba suprema del espíritu humano. A pesar de perder hijo tras hijo, Devaki no perdió su fe en Krishna o en lo divino. Los textos describen cómo su devoción se profundizó con cada pérdida, manteniéndose firme en la creencia de que un propósito divino estaba en funcionamiento, aunque no pudiera comprenderlo completamente. Su sufrimiento se convirtió en emblema de la capacidad humana para mantener la dignidad y la fe en circunstancias que romperían la mayoría de los espíritus.
El nacimiento milagroso de Krishna
La llegada de Krishna, el octavo hijo de Devaki, está rodeada de milagros y eventos sobrenaturales que marcan un punto de inflexión dramático en la historia. Según el relato del Bhagavata Purana, en la noche en que Krishna fue concebido, los astros se alinearon de maneras extraordinarias. Las tradiciones hindúes celebran el nacimiento de Krishna en la festividad de Janmashtami, que conmemora este evento sagrado.
La noche del nacimiento fue especial en varios aspectos. Los textos describen que las cadenas que aprisionaban a Vasudeva se rompieron milagrosamente. Las puertas de la cárcel, que habitualmente estaban herméticamente cerradas y vigiladas, se abrieron inexplicablemente. Los guardias que custodiaban la prisión cayeron en un sueño profundo e inexplicable. Los textos indican que el mismo Kamsa, el vigilante más vigilante de la profecía, también cayó en un sueño del cual no pudo ser despertado.
La tradición describe que Vasudeva, impulsado por una fuerza o comprensión divina, llevó al recién nacido Krishna fuera de la prisión. Navegando a través de peligros extraordinarios, finalmente llegó a Gokul, donde vivía una familia de pastores. Allí, depositó al bebé Krishna bajo el cuidado de Nanda y su esposa Yashoda, quienes se convirtieron en los padres adoptivos del dios.
Lo que añade complejidad y profundidad a este relato es que Yashoda había dado a luz a una niña la misma noche. Vasudeva intercambió a Krishna con la niña, llevando a la hija de Yashoda de vuelta a la cárcel. Cuando Kamsa vino a ejecutar al octavo hijo, encontró a esta niña. Enfurecido, intentó matarla, pero la niña desapareció y se transformó en la diosa Durga, quien luego desapareció del mundo físico. Esta transformación también fue profética: indicaba que la muerte de Kamsa no vendría de quien él esperaba, sino que violaría las leyes de la lógica temporal y causal que él creía entender.
La paternidad de Krishna criado por Yashoda
Aunque Krishna fue criado por Yashoda en Gokul, lejos de su madre biológica Devaki, la tradición hindú no ve esto como un abandono sino como una necesidad divina. En el contexto de la mitología, la infancia de Krishna en Gokul fue un período de milagros y divinidad manifestada de maneras que fascinarían a futuras generaciones. Sin embargo, este período también significó una separación prolongada entre Devaki y su hijo.
Devaki, ignorante en la cárcel de que su hijo estaba vivo y seguro, continuó endureciéndose en su fe. Según los textos, ella no cayó en la desesperación a pesar de la aparente muerte de su octavo hijo. Su confianza en el destino y la voluntad divina permanecía inquebrantable. Esta paciencia y fe continuaron siendo sus características definitorias durante los años posteriores.
La liberación de Devaki y la reunión con Krishna
El cautiverio de Devaki terminó cuando Krishna, ya adulto y con poderes sobrenaturales completamente desarrollados, fue a Mathura para cumplir la profecía. En el texto del Bhagavata Purana se describe cómo Krishna derrotó a Kamsa en combate, liberando así a sus padres biológicos de la prisión. El derrocamiento de Kamsa fue simultáneamente la realización de la profecía que había causado tanto sufrimiento, pero de una manera que Kamsa nunca pudo haber anticipado.
La reunión de Devaki con Krishna es descrita en los textos antiguos como un momento profundamente emotivo. Después de años de separación, durante los cuales ella no sabía que su hijo sobrevivía, madre e hijo finalmente se encontraron. Los textos describen a Devaki abrazando a Krishna, sus lágrimas fluyendo libremente, tanto de alegría como del dolor de todos los años perdidos. Esta escena es considerada una de las más emotivas en la literatura hindú, capturando la profundidad del amor maternal que trasciende la muerte, la separación y el tiempo.
Aunque Krishna fue reconocido por sus actos heroicos y divinos, también reconoció completamente su deuda con su madre biológica. La relación entre Devaki y Krishna en los textos posteriores muestra un respeto y amor mutuos profundos. Krishna honró a Devaki tanto por su sufrimiento como por su fe inquebrantable durante los años de su ausencia. Esta relación se convirtió en un modelo de la conexión entre madre e hijo en la espiritualidad hindú.
Simbolismo y significado
En la tradición espiritual hindú, Devaki adquiere un significado que va mucho más allá de su narrativa biográfica literal. Su figura se ha convertido en un símbolo de varios conceptos e ideales fundamentales en la filosofía y la espiritualidad hindú.
Primero, Devaki representa la paciencia absoluta ante la adversidad. El sufrimiento que experimentó no fue transitorio o superficial; fue prolongado, profundo y repetido. Sin embargo, su paciencia no fue simplemente una tolerancia pasiva del dolor. Fue una paciencia activa, llena de fe en que un propósito divino mayor estaba trabajando a través de su sufrimiento. Esta forma de paciencia es especialmente venerada en la filosofía hindú como una de las virtudes más elevadas.
Segundo, Devaki simboliza la fe inquebrantable en la providencia divina. A pesar de toda evidencia aparente de que sus hijos perecían, a pesar de la profecía terrorífica que perseguía su existencia, Devaki mantuvo una confianza fundamental en que lo divino estaba obrando. Esta fe no era ciega o irracional; era una entrega consciente de su preocupación y miedo a una comprensión más elevada de la realidad. Para los devotos hindúes, Devaki ejemplifica cómo la fe verdadera no necesita ver el resultado final para confiar en el proceso divino.
Tercero, su historia simboliza la liberación espiritual a través de la devoción. En el sistema filosófico hindú, particularmente en la tradición bhakti, la devoción (bhakti) es considerada un camino supremo hacia la liberación. Devaki, a través de su devoción al deber, a su familia y, implícitamente, a lo divino, alcanzó una forma de liberación. Su encarcelamiento físico en la prisión de Kamsa se convirtió en un símbolo del encarcelamiento espiritual en el ciclo del samsara (el ciclo de nacimiento y muerte), del cual Devaki fue liberada a través de su fe y devoción.
Cuarto, algunos estudiosos de la mitología hindú interpretan la historia de Devaki en términos del viaje del alma. Devaki podría verse como una representación del alma individual (Atman) que está temporalmente encarcelada en el mundo material (representado por la prisión de Kamsa) y dominada por fuerzas tiránicas de ignorancia y miedo. Krishna, su hijo divino, entonces representa la manifestación de la consciencia suprema (Brahman) que viene a liberar al alma de su cautiverio. La profecía misma simboliza el conocimiento oculto de la divinidad dentro de nosotros, que los poderes del mundo material temen porque traería su fin.
La maternidad de Devaki también tiene un significado profundo en la tradición hindú. En el hinduismo, la maternidad es considerada una forma de sakti (energía divina). Devaki encarna la forma más pura de esta energía: la capacidad de mantener la vida, el amor y la esperanza incluso en las circunstancias más oscuras. Su maternidad no es celebrada por su capacidad de criar a un hijo en condiciones de comodidad y seguridad, sino por su capacidad de mantener un vínculo de amor inquebrantable con sus hijos a pesar de la separación y la pérdida.
Relaciones con otros seres
Devaki y Krishna: el vínculo entre madre e hijo divino
La relación entre Devaki y Krishna es única en la mitología mundial. A diferencia de muchas otras culturas donde el progenitor físico de una deidad es visto como secundario, en la tradición hindú Devaki es honrada enormemente por haber dado vida biológica al octavo avatar de Vishnu. Aunque Krishna fue criado por Yashoda, su conexión con Devaki permanece profunda e inquebrantable.
En los textos posteriores del Bhagavata Purana, cuando Krishna regresa a Mathura después de crecer en Gokul, su reencuentro con Devaki es descrito con una tenderness que contrasta con su comportamiento como guerrero y conquistador. Krishna se postra ante su madre, reconociendo su sacrificio y sufrimiento. Esta sumisión del dios hacia su madre humana enfatiza un principio central en la ética hindú: el honor debido a quienes nos han dado la vida y sufrido por nuestro ser.
Devaki y Vasudeva: la pareja en cautiverio
La relación de Devaki con su esposo Vasudeva es la de compañeros en sufrimiento y fe. Aunque el enfoque principal de la narrativa está en Devaki como madre, su relación con Vasudeva como consorte es igualmente importante. Vasudeva es representado como un hombre honorable y virtuoso que permanece fiel a su esposa durante su largo encarcelamiento. Juntos, soportan no solo el castigo físico del cautiverio, sino también el dolor emocional de perder repetidamente a sus hijos.
En ciertos aspectos, la pareja funciona como una unidad. Su fe combinada, su paciencia mutua y su apoyo emocional durante los momentos de desesperación simbolizan la fuerza que viene de la unión verdadera. Vasudeva, aunque es menos célebre que Devaki en la tradición popular, es respetado por los devotos como el esposo perfecto que mantiene su dharma incluso en circunstancias imposibles.
Devaki y Kamsa: víctima y tirano
La relación entre Devaki y Kamsa es una de las más trágicas en la mitología hindú. A pesar de ser hermanos, Kamsa es el antagonista absoluto en la vida de Devaki. Su temor a la profecía lo consume completamente, convirtiéndolo en un tirano que comete actos monstruosos contra su propia hermana. Este conflicto ilustra cómo el miedo y la ignorancia pueden corromper incluso los vínculos más sagrados de la familia.
Sin embargo, en la tradición hindú no se ve a Kamsa simplemente como un villano sin redención. Según algunos textos, incluso Kamsa es considerado una víctima de su propia ignorancia y miedo. La profecía que lo aterroriza es ella misma un reflejo de su propia naturaleza tiránica y maligna. El patrón de causa y efecto que crea su propio destino es un tema recurrente en la mitología hindú: los actos malos generan sus propias consecuencias.
Devaki y Yashoda: dos madres de Krishna
Una comparación rica en significado se establece entre Devaki y Yashoda, la madre adoptiva de Krishna. Ambas son veneradas en la tradición hindú, pero de maneras distintas. Devaki es honrada por su sacrificio, su sufrimiento y su fe en circunstancias imposibles. Yashoda es celebrada por la alegría cotidiana de la maternidad, los momentos tiernos de cuidado y la experiencia de criar al bebé divino.
Algunos estudiosos sugieren que estas dos figuras representan dos aspectos de la maternidad: el aspecto de la prueba y la trascendencia (Devaki) y el aspecto del cuidado cotidiano y la dulzura (Yashoda). La relación de Krishna con ambas madres enfatiza que el amor y la conexión maternal trascienden los vínculos biológicos estrictos. Ambas merecen honor porque ambas contribuyeron a la vida y el carácter del dios de maneras fundamentales pero diferentes.
Devaki y las otras matriarcas de la mitología hindú
En el contexto más amplio de la mitología hindú, Devaki puede compararse con otras matriarcas importantes como Kunti del Mahabharata, quien fue madre de los Pandavas, o Aditi, la madre de los Adityas (deidades solares). Al igual que Devaki, estas figuras generalmente no son adoradas como deidades principales, pero son profundamente respetadas por su papel como madres de seres divinos o heroicos, y por las pruebas que soportaron.
Sin embargo, la historia de Devaki es particularmente notable porque su sufrimiento fue más explícito y prolongado. Mientras que Kunti enfrentó dilemas morales complejos y tuvo que separarse de su primer hijo Karna, Devaki experimentó un sufrimiento más visceral y brutal: el encarcelamiento literal y la pérdida repetida de hijos. Esta brutalidad hace que su historia sea más impactante para muchos devotos modernos.
Influencia cultural y legado
La figura de Devaki ha dejado un impacto profundo y duradero en la cultura hindú y más allá. Su influencia se manifiesta en múltiples formas de expresión cultural, desde la literatura hasta las artes visuales y las prácticas religiosas.
En la literatura sánscrita, Devaki es mencionada extensamente en textos clásicos como el Bhagavata Purana, el Mahabharata, el Vishnú Purana y otros textos conocidos como Puranas. Estos textos antiguos han servido como la base para innumerables retellings, adaptaciones y reinterpretaciones de su historia a lo largo de los siglos. La riqueza de su narrativa ha permitido a distintos autores enfatizar diferentes aspectos de su carácter y experiencia.
En el arte visual hindú, las imágenes de Devaki han sido un tema recurrente durante milenios. Los templos por toda India contienen esculturas y pinturas que representan momentos clave de su vida: su encarcelamiento, los nacimientos de sus hijos, su reunión con Krishna. Estas representaciones artísticas no son meramente decorativas; sirven como herramientas pedagógicas y espirituales que ayudan a los devotos a conectar con la narrativa y sus enseñanzas espirituales.
La festividad de Janmashtami, que celebra el nacimiento de Krishna, invariablemente incluye referencias a Devaki y su rol en esta historia sagrada. Durante esta festividad, que es una de las más importantes del calendario hindú, se narran historias de Devaki, se cantan canciones en su honor y se realizan rituales que reconocen su sacrificio. A través de estas prácticas religiosas, la memoria de Devaki se mantiene viva en la consciencia colectiva hindú.
En la tradición bhakti, particularmente en el movimiento Vaishnava que venera a Krishna como la forma suprema de lo divino, Devaki ocupa un lugar especial. Los devotos que siguen este camino espiritual frecuentemente reflexionan sobre la historia de Devaki como un modelo de devoción. Se considera que alcanzar el tipo de fe que Devaki mantuvo es un objetivo digno en la búsqueda espiritual.
En tiempos modernos, la influencia de Devaki se extiende a través de dramas televisivos, películas, obras de teatro y literatura contemporánea que retoman su historia. Estos medios han permitido que la narrativa de Devaki sea accesible a nuevas generaciones y a audiencias que no están familiarizadas con el sánscrito antiguo. A través de estas adaptaciones, su mensaje de fe, paciencia y amor maternal continúa resonando con personas en el siglo XXI, demostrando la atemporalidad de su historia.
Curiosidades
- En algunas versiones del mito, se dice que Devaki fue una daki (un tipo de entidad celestial) en una encarnación anterior, lo que explica su capacidad para soportar un sufrimiento extraordinario con gracia y fe inquebrantable.
- El simbolismo de los siete hijos perdidos varía en diferentes textos puránicos; algunos nombran específicamente a los hijos mientras que otros los mantienen anónimos, enfatizando el dolor universal de la pérdida maternal.
- La noche del nacimiento de Krishna es considerada tan sagrada que el instante exacto del nacimiento (medianoche) es cuidadosamente calculado en el calendario hindú para determinar la fecha de celebración de Janmashtami.
- La prisión en la que fueron encarcelados Devaki y Vasudeva es descrita a veces como subterránea, otras veces como una fortaleza vigilada, pero en todas las versiones es representada como un lugar de total aislamiento e desesperación.
- Algunos textos indican que Devaki fue informada sobre la naturaleza divina de Krishna después de su liberación, lo que significaba que su sufrimiento no fue sólo por su hijo biológico, sino por el dios encarnado.
- En la iconografía hindú, Devaki frecuentemente aparece junto a Krishna como bebé, pero también se representa en momentos de soledad en la prisión, reflexionando sobre su destino.
- El nombre Yashoda, la madre adoptiva de Krishna, literalmente significa "la que da gloria", mientras que Devaki significa "la divina", sugiriendo que ambas madres fueron nombradas con intención simbólica.
- La historia de Devaki ha inspirado reflexiones filosóficas sobre el significado del karma y el dharma en la tradición hindú, con teólogos debatiendo sobre por qué alguien tan virtuosa tuvo que experimentar tal sufrimiento.
Preguntas frecuentes sobre Devaki
¿Quién era Devaki en la mitología hindú?
Devaki era una princesa de la dinastía Yadava que se convirtió en la madre biológica del dios Krishna. Fue encarcelada junto con su esposo Vasudeva por su hermano Kamsa, quien temía una profecía que anunciaba que su muerte vendría de manos del octavo hijo de Devaki. A pesar de su encarcelamiento y el sufrimiento de perder a siete hijos antes de Krishna, Devaki mantuvo su fe inquebrantable, convirtiéndose en un símbolo de paciencia y devoción espiritual en la tradición hindú.
¿Por qué Kamsa encarceló a Devaki y qué profecía lo aterroriza?
Kamsa, hermano de Devaki y tirano de Mathura, fue visitado por una profecía que le decía que el octavo hijo de Devaki causaría su muerte. Aterrorizado por esta predicción, Kamsa encarceló a Devaki y Vasudeva inmediatamente después de su boda. Durante años, intentó evitar el cumplimiento de la profecía matando a cada hijo que nacía, sin darse cuenta de que su propia conducta tiránica aseguraba que la profecía se hiciera realidad cuando Krishna alcanzara la madurez.
¿Cómo nació Krishna si estaba encarcelada en una prisión?
El nacimiento de Krishna fue acompañado de eventos sobrenaturales. La noche de su nacimiento, todas las puertas de la prisión se abrieron milagrosamente, las cadenas se rompieron, los guardias cayeron en un sueño profundo, e incluso Kamsa fue puesto en un sueño del que no pudo ser despertado. Su padre Vasudeva, impulsado por fuerzas divinas, pudo llevar al recién nacido Krishna fuera de la prisión a Gokul, donde fue criado por una familia de pastores para su seguridad.
¿Devaki y Krishna se reunieron después de la infancia de Krishna en Gokul?
Sí, según los textos del Bhagavata Purana, Krishna se reunió con su madre Devaki cuando regresó a Mathura ya adolescente. Primero derrotó y mató a Kamsa, liberando así a sus padres biológicos de su largo encarcelamiento. El reencuentro entre madre e hijo fue profundamente emotivo, marcando el fin del sufrimiento de Devaki. Aunque fue criado por Yashoda, Krishna reconoció siempre el sacrificio y el amor de su madre biológica Devaki, quien es honrada como una figura sagrada en la tradición hindú.

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